Según la tradición clásica, Arcadia era un lugar idílico, donde todo era perfecto, pero seguía existiendo la muerte: “Et in Arcadia Ego“. “Y en Arcadia estoy”, traducción errónea por parte de una snob que piensa más en su jardín que en su hija, la cual está enamorada de su tutor personal (que se acuesta con su madre) y que murió de un calentón intentando adivinar el futuro…

Interesante, ¿verdad? Pues no es más que una parte de lo que ofrece Arcadia, obra de teatro escrita por Tom Stoppard. Desde el cotilleo puro y duro (básicamente así empieza la obra), hasta las más complicadas teorías científicas pasando por saltos al futuro, clases de jardinería y gente con mucha cara. La riqueza de la trama es tal que seguro tendréis que repetir la lectura, eso sin contar que la escena pasada y futura se desarrolla en el mismo escenario, sin cambio alguno de escena o decoración.

Mariposas, calentones, hermitas, termodinámica, pseudo-futurólogos y una lectura súper entretenida en Arcadia, de Tom Stoppard. Anda, ponte a leer que te vas a convertir en El Koala 2 o algo… ¡si es que tenemos que estar encima vuestro!

Qué se te pasa por la cabeza?