Retomemos nuestra sección de opinión con un tema del que, creo yo, solo se puede hablar en nuestra ciudad: los modernellones.
“¿Qué es un modernellón?” os preguntaréis. Pues muy fácil, solo tenéis que separar las dos palabras que conforman este nuevo término y atar cabos. ¿Veis ya por dónde van los tiros? Y es que las modas son así. Hace casi nada se llevaba el ser latino, bailar a ritmo de reggeatón, tener rosarios colgados en el cuello y la camisa atada por un solo botón, y ¡plum! de repente todo se ha llenado de gafapastas.
Haciendo un poco de historia, podríamos decir que este movimiento empezó hace 3 años (aunque modernos siempre han existido), volviéndose masivo hace año y medio. ¿Qué consecuencias ha traído? Desde las nuevas líneas de ropa de la cadena Inditex (con las rayas por bandera) hasta giros “poperos” (según ellos mismos) en los discos de Bisbal y Chenoa. Para qué negarlo, a la gente le encanta autodefinirse como popera, vestirse a lo sixties e ir con una cámara réflex colgada al cuello.
“Pues yo no lo veo tan mal”. No, yo tampoco, desde luego. Mejor ver la ciudad plagada de modernos que de latinos descerebrados (aunque todavía los haya). Pero cuando se trata de nuestra ciudad, la cosa siempre es un pelín diferente, ¿verdad? La democratización de la moda y las tiendas de ropa han dado lugar a una nueva generación de merdellones “con inquietudes” (es un decir): siempre a la última, creativos, fashion, alternativos y culturales que gozan de escuchar a Conchita o Nena Daconte en sus mp3 del Carrefour iPods mientras pasean por la calle haciendo fotos con sus réflex vestidos con sus pitillos, camisetas flúor, Converse y (que no se me pase) palestinos.
Por norma general, esta nueva especie está caracterizada por el exceso. Es decir, si por ejemplo una camiseta queda bien con un palestino o con determinados pantalones, ellos lo mezclan y exageran todo. Como si de un maniquí del Bershka se tratara, pasean por la calle bien orgullosos demostrando quiénes son (y quiénes han sido, porque quedan los piercings como herida de guerra de tiempos anteriores). ¡Si hasta he visto gente que no se ha quitado el palestino ni en verano!
En fin, nuestra querida Málaga siempre destaca por algo en especial y, en este caso, inimitable. Por cierto, no los busquéis en la Facultad de Periodismo, éstos son más de FP.


Qué se te pasa por la cabeza?