
El próximo fin de semana, la 28 edición del Festival de Teatro de Málaga toca a su fin con “Los Dias Felices” de Samuel Beckett (Compañia Come y Calla). Obra que pondrá punto y final a una edición con una programación sobresaliente, y con la que sinceramente hemos disfrutado muchísimo. Un cierre que no podría estar mejor, con esta versión de Juan Vicente Martínez Luciano, dirigida por Salva Bolta e interpretada por Isabel Ordaz (‘la hiberbas’ de Aquí no hay quien viva) y Julio Vélez.
Winnie, protagonista de Los días felices, está atrapada entre la desesperanza de su propia situación –aparece en escena semienterrada– y la voluntad de vivir pese a ello. Beckett sumerge al personaje en una existencia dramática y, por otro lado, lo dota de una herramienta preciosa para sobrellevarla: el optimismo. Profundamente frívola, atolondrada y charlatana, Winnie persiste en comenzar cada jornada con una dosis de buen humor con el que nos proyecta hacia lo más profundo y básico del ser humano, recordándonos el valor de la esperanza.
Samuel Beckett, irlandés de nacimiento y parisino por adopción, es un claro paradigma de la conciencia dividida del artista moderno. Hablar de su obra es hablar de signos de interrogación, es abrir espacios, incógnitas… una invitación continua a ir más allá, o más acá, nunca se sabe, en cuestiones de radical prioridad para todo individuo. Maestro del lenguaje y dotado de un sentido del humor corrosivo, Beckett ha emplazado en el centro de su obra la radical inseguridad del hombre moderno. Los días felices es, además de una pieza clave en su producción teatral, un título clásico de teatro del absurdo.

Qué se te pasa por la cabeza?