Descárgate gratis su primer trabajo
La presentación del disco será el 31 de marzo en la Sala La Botica (C/ Cañon, 5)
Antonio Santo es un cantautor y poeta malagueño afincado en Madrid. Su espectáculo “Humor, poesía, música… y mucho cuento” ha girado por salas de toda España; asombra al público con un espectáculo fresco y ágil, cargado de sensibilidad, con un humor ácido y diferente, un especial cuidado por la calidad de las letras y una fusión de ritmos que incluyen el rock, la rumba, el son cubano, la bossanova, folk, country… Pero sus conciertos no son sólo música: en el show se mezclan las canciones con números de “spoken word”, loops, teatro, monólogos de humor y constantes guiños al público para que se implique. Acaba de lanzar en Internet, de forma totalmente gratuita y con licencia copyleft, su primer EP “Mi némesis particular”, grabado en Málaga en los estudios del productor Francisco Requena junto a sus músicos habituales: Álvaro Rojas y Felipe Calle (integrantes a su vez de la banda malagueña Utopicah), Raúl Lupiáñez y David Márquez.
Antonio Santo es un cantautor, pero con matices. Si tomamos como punto de referencia el significado que da el diccionario de la RAE -“Cantante, por lo común solista, que suele ser autor de sus propias composiciones, en las que prevalece sobre la música un mensaje de intención crítica o poética”- debemos hacer dos puntualizaciones para definir a este artista malagueño. Primero, porque otorga a ambos elementos de la composición –letra y música- la misma importancia. Y segundo, porque si bien la carga poética de sus letras es indudable, el humor tiene un papel muy destacado. Antonio Santo es, como dice él mismo no sin sarcasmo, “cantautor pero sin llanto”.
Si la descripción de este artista no es evidente, tampoco lo es el género musical en el que podríamos encuadrar las cinco canciones que se contienen en su primer EP “Mi némesis particular”. El primer corte del disco, una disparatada introducción en verso (sobre una melodía de Álvaro Rojas) que bien podría ser la banda sonora de un Spaghetti Western, ya nos pone sobre aviso: “Hay de todo en este circo: / elefantes con kimono, / castillos de semitonos, / acróbatas con mostacho; / lanzacuchillos borrachos, / magos zurdos y hasta monos”. En efecto, hay un poco de todo en este disco.

Las dos primeras canciones son temas muy “pop” (en el sentido tradicional del término), pero con notas bluseras en el caso de Mi némesis particular – tanto por las armónicas, como por el tono de lamento de la letra: una historia de amor imposible –; y con ritmos muy latinos en Los nietos de la revolución – “canción protesta”, aunque poco ambiciosa en sus reivindicaciones: “Sólo queremos un trocito de sol para tumbarnos a esperar el calor. Yo sólo pido un pedacito de mar para sentarnos a fumar y cantar” –. En el tercer tema, Bossanova de la bici roja, nos encontramos una sutil y elegante armonía brasileña que contrasta con la picardía que va adquiriendo sucesivamente la historia de seducción que cuenta.
Y si llegados a la mitad del EP hay alguien que siga pensando que Antonio Santo es un cantautor al uso, seguro que cambia de opinión definitivamente con la cuarta canción del EP, El secreto de Monkey Island. En este homenaje al clásico videojuego The secret of Monkey Island, nos relata en primera persona las aventuras del aprendiz de pirata Guybrush Threepwood con una versión entre cumbiera y reggae de la propia melodía del juego.
Pero Antonio Santo es poeta y andaluz. Y A cal y canto le delata: flamenco, rock y poética desgarradora se ponen de acuerdo para cerrar su EP. La canción comienza con piano y voz perfectamente equilibrados, donde la música y la letra –una rotunda declaración de amor- se funden, para desembocar en una balada rockera al más puro estilo Medina Azahara.


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