Las guitarras sonaron fuertes el pasado jueves en “La caja blanca”. Tachenko hacia su aparición ante un público que consiguió hacer de este evento un paradigma íntimo y personal. Durante todo el espectáculo pudimos corroborar la relación entre el grupo y el público, algo que estuvo presente en cada uno de los temas que tocaron, llegando a entablarse algunas conversaciones entre ambos de ese modo tan natural del que se caracteriza Tachenko. El grupo zaragozano formado por Sergio Vinadé, Sebas Puente, Eduardo Baos y Alfonso Luna brindaron numerosas dosis de simpatía y buen humor.

Si a este hecho le sumamos la amplia variedad de temas que el grupo desplegó sobre el escenario de La caja blanca, tenemos un paquete completo para hacer de aquella lluviosa noche de noviembre una velada inolvidable.

Haciendo gala de la notable experiencia que les caracteriza, herederos del mítico grupo de los 90 “El niño gusano”, comenzaron un espectáculo que a nadie dejó indiferente con el tema inicial “Compañeros del metal” de su ultimo LP “Os reís porque sois jóvenes” que estuvo presente durante todo el concierto, manteniendo su nivel en los temas siguientes “Tírame a un volcán”, “El Respland’Or”, “Huracán” y “Robar y compartir”, donde hicieron un inciso para presentar el tema principal “Yo no quiero sonar moderno” del recién estrenado EP “Apúntame a mi primero”, donde plasmaron todo el espíritu de la banda. Y mediante numerosos saltos en su amplio elenco discográfico, continuaron el concierto con temas como “La resistencia”, “El alud” (también de su ultimo EP), “Escapatoria”, “El mundo se acaba”, “Nataciones” y “Amable”. Cuando el concierto ya pasaba por sus últimos minutos, Tachenko sorprendió al publico con el mítico tema “Mediterráneo” de Joan Manuel Serrat ofreciendo una versión muy personal y emotiva, tocando la fibra sensible malagueña, y por supuesto mediterránea, de cada uno de los espectadores.

De este modo, los zaragozanos dejaban al publico de La caja blanca con el mejor de los sabores, un concierto “intimísimo” donde no faltaron los bailes, las risas y una emoción desbordante que perduró durante toda la velada.

Qué se te pasa por la cabeza?