Martes 20 de diciembre a las 21h en el Teatro Cervantes

El Coro, Ballet y Orquesta del Ejército Ruso de San Petersburgo vuelve a iluminar la Navidad malagueña con su vitalista repaso a la tradición musical del país oriental. Mañana martes 20 de diciembre (21.00 horas), los más de 100 artistas de la agrupación eslava llenarán el escenario del Teatro Cervantes con un espectáculo trepidante basado en canciones populares rusas acompañadas de coloristas coreografías y deslumbrantes vestuarios, y cuya cadencia se va incrementando a medida que avanza el espectáculo.

Conocido como el “primer ejército de la paz” por emplear su voz en vez de armas, el Coro, Ballet y Orquesta del Ejército Ruso de San Petersburgo está dirigido por Valery Tkachenko, uno de los principales embajadores del folclore de la ex Unión Soviética. El grupo de ballet, formado por unos cuarenta artistas, pone en escena danzas que hablan de la vida agrícola, de amor y de batallas, como la “Danza ucraniana”, “Ojos negros”, “Kalinka”, “Los barqueros del Volga”, “La danza de los soldados”, “La danza de los marineros” o “Las campanas de Rusia”. Con el Coro del Ejército Ruso vienen a España algunas de las voces más destacadas del país oriental, como lo tenores Kalashnikov, Kolenkov, Tsymbal, Adzihindzhal o Troshkin, los barítonos Stepanov, Solovyev y Repin y el bajo Dobrovolsky.

El origen de los conjuntos de Coros y Danzas del Ejército Ruso se remonta a las dos Guerras Mundiales, cuando estas formaciones llevaban a los soldados de los frentes y hospitales canciones de amor y esperanza. Después de las contiendas, aquellas voces y otras muchas que llegaron con la paz se fueron convirtiendo en uno de los espectáculos rusos más aplaudidos del mundo. Las canciones populares rusas se fueron enriqueciendo con temas de otros folclores, que aprendieron de las frecuentes giras por numerosos países.

Gracias a la multitud de grabaciones musicales realizadas por los Coros en las distintas ciudades de Asia, América y Europa, se han convertido ya en clásicos internacionales títulos como “Ojos negros”, “Kalinka”, o “Subboteya”. En todos ellos, la maravillosa conjunción de voces masculinas distribuidas en cuatro tonos convierte la partitura en un auténtico alarde de potencia y musicalidad.

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