«En los conciertos nuestro público viene a desinhibirse», Jorge González (Vetusta Morla)

“Llegaron” con Un día en el mundo, acabaron de encontrar su lugar con Mapas y ahora, con La Deriva, se aferran al timón de sus canciones que esta semana ponen rumbo fijo a Málaga.

Hablamos con Jorge González (percusión) de Vetusta Morla unos días antes de que la Gira La Deriva haga escala en la Sala Paris 15. Una ciudad que le tiene ganas y para la que, tras la ampliación del aforo, aún queda entradas a la venta (aquí)

¿Cómo describiríais vuestro último trabajo “La Deriva”?

Con este disco hemos seguido en la misma línea que los anteriores. Los recursos que hemos manejado han sido semejantes. Quizá la gran diferencia en este disco es que hemos podido trabajar con un concepto muy distinto al de los anteriores: para Un día en el Mundo recopilamos canciones que ya habíamos compuesto y en Mapas, después de estar varios meses separados, quisimos juntar todas las ideas de la banda sin ningún tipo de límite o camino preconcebido. En cambio con La Deriva sí nos hemos ajustado a un concepto, al fijarnos que todos teníamos una idea semejante de lo que queríamos hacer. Esto ayudó a cerrar el álbum, a partir de las primeras canciones surgieron las demás porque ya contábamos con ese concepto previo que buscábamos en este nuevo disco.

Cuando uno escucha “Un día en el Mundo” y luego “La Deriva”, da la sensación que ha pasado un huracán por Vetusta Morla durante todos estos años…

A nivel instrumental la diferencia principal es que toda la base rítmica (batería, bajo…) ha ganado una dimensión mayor. Le hemos dado prioridad y hemos formulado las canciones en torno a esto, de modo que las canciones han quedado más definidas (a excepción de algunos casos como “La sala de espera” que son más tranquilas). El patrón de la batería y bajo definen mucho el disco. Luego solo tuvimos que añadir guitarra y voz entorno a esta idea

el carácter de las canciones no nace con una idea crítica

Y respecto a las letras el cambio ha sido mayor si cabe, también es cierto por aquel entonces la situación social era bien distinta…

Sí, pero con La Deriva no planeábamos hacer una narrativa social sino más bien una narrativa personal, que evidentemente nos afecta en la medida que vivimos lo que está ocurriendo. Pero el carácter de las canciones no nace con una idea crítica, o como una crónica de lo que está sucediendo. En estos años nos han estado afectando cosas que nos llegaban directamente a nosotros, a un familiar, amigos o de las noticias directamente. Eso va influyendo en tu discurso. Nos afecta incluso a nosotros a la hora de tomar decisiones como grupo. Te condiciona bastante darte cuenta que pese a que a medida que nosotros crecemos como grupo, hay más gastos. Pero la gente sigue sin tener pasta. Y qué hacemos, ¿mantenemos los 20 euros del precio de la entrada del año y nos apretamos? Pues es lo que hemos tenido que hacer este año.

No en vano el disco es muy reivindicativo en muchas de sus canciones, pero lo enfocáis de una manera muy distinta a la que podría hacerla Nacho Vegas en su último trabajo, que es más explicito. ¿Creéis que se ha entendido vuestro mensaje en este disco, que parte de una idea más sutil?

Igual que te digo que en Mapas y Un día en el Mundo era todo más ensoñador debido a nuestra edad,  prácticamente solo hablábamos de la forma de ver la vida en aquel momento: del futuro, los deseos, lo que estaba por venir… En aquel momento nuestra vida estaba por hacer y ahora nuestra vida esta totalmente volcada en el grupo. Ahora la cruda realidad nos afecta, y lo vemos todo de forma diferente. Pero en cualquier caso nuestros códigos siguen siendo los mismos: trabajamos las letras a partir de imágenes que la gente adapta a su realidad. A lo mejor por eso todo suena más suave y piensa que no somos explícitos… pero creo que algunas letras están expresadas con bastante rotundidad.

En nuestros conciertos, hay una parte artística pero también festiva en la que se busca ese punto de liberación.

No hay que irse muy lejos: en “Golpe Maestro” habláis de un atraco perfecto en el que parece todos hemos caído. Cuando el público corea estas insignias en vuestros conciertos ¿notáis la crispación de la gente, que de alguna forma canaliza en vuestro directo?

Cada uno lo vive a su manera. Realmente parece que al sacar “Golpe Maestro” como primera toma de contacto de La Deriva, todo se ha enfocado y mediatizado mucho a esta parte social. Y quizás no sea tanto así. Esto condiciona mucho, son canciones muy abiertas y es normal que la gente las entienda así. Pero yo creo que en los conciertos ocurre algo distinto, nuestro público viene a desinhibirse. Hay gente que va al fútbol para poner a parir al arbitro, para desfogarse (risas). Pues igual en nuestros conciertos, hay una parte artística pero también festiva en la que se busca ese punto de liberación.

Suele pasar que donde algunos ven algo muy necesario como que los grupos protesten, reivindiquen sus inquietudes… otros lo vean como mero oportunismo, como ya ha pasado con algunos artistas como Amaral. ¿Os preocupa la crítica en ese sentido?

Yo creo que tanto Nacho Vegas, como Amaral, como nosotros y como tantos otros artistas están haciendo letras de lo que han vivido en los últimos años, por lo que es normal que este ocurriendo ahora. Tú no compones una canción y la sacas al momento, es algo que se ha estado fraguando durante todos estos años. Simplemente coincidimos en espacio de tiempo con estos artistas. Hace diez años vivíamos en otra, con otras inquietudes y todas estas cuestiones parecía que no nos afectaban, que eran cosa de otros, de los que tenían el poder. Ahora nos hemos dado cuenta que esa gente con poder ha tomado decisiones que sí nos afectan. Como te decía antes, la edad y la experiencia influye mucho… ahora estamos en otro momento. Y no creo que nadie lo haga por oportunismo. La gente lo está pasando francamente mal y me niego a pensar que alguien se este aprovechando de una situación como esta en ese sentido.

en ciudades como Granada, Málaga, Sevilla es donde más público está creciendo

Dejando de lado el disco, estaréis tocando en Málaga este viernes y el sábado en Granada. En ambas ciudades habéis tenido una muy buena acogida a lo largo de los años ¿guardáis recuerdo del calor que el sur siempre da a Vetusta Morla en este sentido?

Curiosamente lo hablábamos hace un par de días, con Un día en el Mundo no veíamos muy claro lo del sur. No había mucha demanda, movimientos… Y en Mapas fuimos y ocurrió lo que nos pasa siempre que bajamos, que vendemos todo pero en el último momento… y es una incertidumbre muy grande siempre con el sur (risas). Pero si lo notamos, que en ciudades como Granada, Málaga, Sevilla es donde más público está creciendo, que estamos arrancando. Del último que hicimos en Málaga tenemos muy buen recuerdo, era una sala muy grande. Y ni que decir tiene que siempre que nos pilla en verano aprovechamos pasando unos días de vacaciones por la zona, hacemos nuestros planes… (risas)

En este sentido en Málaga si que se colgó el Sold Out para la París 15 hace unas semanas, sin embargo parece que el aforo  ha sido ampliado hace unos días por la demanda de entradas…

Sí, justo hoy lo hemos hablado y es una cuestión de producción. Nosotros nunca queremos llenar los aforos al máximo, y aún así la información que de te dan de la sala nunca es la adecuada y la gente acaba muy apretada. Nosotros siempre bajamos ese aforo máximo. Lo que vimos la última vez que estuvimos en la sala Paris 15 es que el sonido no llegaba hasta el final, por lo que a última hora hemos conseguido instalar unos repetidores que envuelvan toda la sala de sonido. Y por consiguiente en ese último momento han puesto unas 100 o 200 entradas más a la venta para dar una oportunidad a aquellos que terminan comprando las entradas a última hora y que puedan disfrutar del concierto en mejores condiciones.

Además volveréis a Granada en septiembre para formar parte del “Alhambra Festival” ¿dónde creéis que funciona mejor Vetusta Morla, en el ambiente distendido de un festival o en una sala de conciertos más convencial?

Es diferente, el mensaje que transmites en un festival tiene que ser otro. La gente está de fiesta, por decirlo de alguna forma y además nosotros solemos tocar a última hora cuando ya se han tomado sus cuatro cervezas (risas). Lo que buscas es mantener esa energía, ese nivel de “fiesta”. Nos vas a tocar baladas a las dos de la mañana…

¿Qué cambios va a traer esta nueva gira que emparedéis con “La Deriva”?

Tocamos durante dos horas todas las canciones de La Deriva y algunas de los anteriores, que además hemos readaptado para acercar los sonidos y arreglos al estilo de este nuevo álbum, sobre todo en canciones como “Copenhague” que tienen como ocho o diez años…

¿Y que nos podemos esperar a nivel de escenografía? Sin duda es algo que cuidáis al detalle en los conciertos.

En algunas salas de conciertos estamos teniendo problemas, es muy costoso llevar acabo nuestras ideas. Entendemos que llevar a cabo una sala de conciertos es muy costoso y nosotros estamos planteando un campo intermedio, no podemos hacer un espectáculo al nivel que nos gustaría porque no todas las salas tienen los mismos recursos. Ha sido un trabajo previo de música e imágenes que hacen que el show se desarrolle, evolucione, haya sorpresas y… ¡es que si te lo cuento pierde toda la emoción! (risas). La idea es que el escenario se vaya modulando, para crear esa sensación dinámica que siempre buscamos.

Entiendo que la idea es seguir girando a “La Deriva”, pero ¿contáis con algún proyecto de futuro paralelo como el que hace un año pusisteis en marcha con el videojuego “Los ríos de Alice”, vuestro concierto con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia?

Estos proyectos salen cuando empiezas la gira, empiezan a llegar propuestas… ahora mismo nosotros preferimos ir poco a poco y saber cual es el próximo paso. Con esta gira de presentación queremos centrarnos en estas ciudades en las que creemos que Vetusta tiene cierto calado. Luego seguiremos girando por festivales, más tarde una gira Europa, por América latina (México, Colombia, Argentina…) pero es que hasta eso está difuso. No podemos pensar mucho más allá de octubre, por lo que no nos planteamos realizar otro proyecto como el videojuego. Imagino que saldrá algo, de hecho nos están llegando propuestas, las estamos valorando… pero de momento no podemos hacer otra cosa salvo estar de gira (risas).

Aprovechamos que tenemos a Jorge al teléfono y le preguntamos por su proyecto paralelo a Vetusta Morla y por la educación musical reglada.

¿Y qué hay de tu proyecto en solitario, Calocando, paralelo a Vetusta Morla?

Con este proyecto estamos en un proceso de cambio: éramos ocho, luego cuatro, cambiamos el formato a algo más flamenco, con guitarras españolas distorsionadas, amplificadores… pero yo me he metido en todo esto de Vetusta y lo que tengo es un sustituto a día de hoy. Sigo ensayando con ellos pero estamos planeando cambiarlo todo, incluso el nombre del grupo. Siempre es bueno poder despejarse un poco de Vetusta, romper el bucle que tengo con ellos y disfrutar la música desde otro punto de vista.

Y como profesor de educación física supongo que estarás al tanto de las últimas novedades del sistema educativo, particularmente esta tentativa de suprimir la asignatura de Música en algunas Comunidades Autónomas. ¿Qué opinión tienes al respecto?

Por lo general se piensa que los profesores de música, como funcionarios, no pueden tener otra actividad. Cosa que me parece ridículo. Hay músicos que tocan en bandas más o menos conocidas y llega un momento que dicen ¿qué hago, sigo tocando o me dedico a ser profesor?. Igual que hay deportistas  de élite que pueden dar clases como profesores de educación física (que es lógico) ¡pues qué mejor profesor de música que alguien que está girando por el mundo tocando instrumentos! (risas). Yo creo que es un ejemplo del menosprecio que se tiene a toda la educación, que parece que solo está para instruir a la gente a ser herramientas de trabajo. Evidentemente esto va mucho con la personalidad de cada uno, el “vivir para trabajar o trabajar para vivir”. Pero más allá de eso lo que no deberíamos permitir es que te roben la vida, que no puedas decidir. Por lo que volcar todo el peso en las asignaturas instrumentales (lengua, matemáticas…) no dejan espacio al libre pensamiento, termina faltando un desarrollo crítico en los colegios. Y sobre todo algo que se está perdiendo: la intuición. En lo artístico ocurre mucho, esta parte irracional que nadie sabe lo que es… en los tiempos que vivimos se menosprecia un poco, y es algo que no se debería perder.