El pasado 12 de diciembre Bragas Voladoras la volvió a liar en La Térmica rindiendo homenaje a uno de los artistas más chiflados y excéntricos de la historia moderna; Así fue y así te contamos  el In memorian Dalí.

La noche comenzó poniendo al público a tono con el documental Revelando a Dalí, un recorrido por la vida del artista y sus mil contradicciones. Retazos de la vida de un personaje que fue suplantando gradualmente a la persona, una vida que el propio Dalí convirtió en marca y espectáculo. En el documento pudimos ver alguno de los momentos más importantes de su vida, como su estancia en la gran manzana o su paso por París. Y todo ello en un espacio con una decoración surrealista de diez; metralletas y barras de pan suspendidas en la nada, detalles y curiosidades de Dalí por las paredes e incluso una pequeña recreación de su cuadro Corpus hypercubus. Ni siquiera en el bar había lugar para la normalidad. Al acercarte a la barra no pedías cerveza, sino lágrima de unicornio al aroma del trébol de cuatro hojas y el camarero no te servía Vermouth, te ponía Cinzano con una gota de sangre de perdiz. Así se planteaba la noche.

A las rondas de concentrado de arcoíris, le sucedieron las rondas del concurso de dibujo en el que posteriormente se premiaría el mejor dibujo surrealista con una obra temática del artista Emanuel Lafont, y donde pudimos ver auténticas locuras sobre el papel (quién estuviera allí sabrá que no solo en el sentido figurado) ¿Y la gran pantalla qué? Aii… en la gran pantalla se veía proyectada de manera continuada la aclamada colaboración entre Dalí y Walt Disney, Destino, corto que un servidor tuvo el placer de degustar por primera vez y que recomiendo encarecidamente a cualquier tipo de público por sus casi 7 minutos de delicadeza, la belleza de las imágenes y la composición en general y por ser la única oportunidad de ver el surrealismo de Dalí y la magia de Disney juntos en una sola pieza.

Llegadas las 11 de la noche hicieron acto de presencia Violeta Niebla y Cristian Alcaraz, que tomaron el trono central para poner poesía a un perro andaluz. Durante 17 minutos tuvimos el placer de liberar el inconsciente y emigrar a una deliciosa paranoia disfrazada de historia de amor (donde el micro también quiso cobrar protagonismo, aunque la joven pareja solventó el problema con  buen humor e improvisación) y se podría decir que tanto el corto de Dalí y Buñuel, como el recital de Violeta y Cristian cumplieron a la perfección su cometido, ya que acabada la obra ninguno de los presentes tuvimos la poca decencia de entender ni una milésima de lo que acabábamos de ver/escuchar.

Y entre recitales, photocales y preguntas de trivial llegamos al ocaso de la velada, y es cuando las chicas de Bragas Voladoras, con su particular y cachondo monólogo pusieron colofón agradeciendo al público por haber asistido a una gran noche de locuras y de locos, con arte y sin vergüenza, donde la cordura no hizo acto de presencia, porque esa noche, como le gustaba afirmar a Dalí, todos fuimos surrealismo.

Texto por Miguel Ángel Vera

Fotos por Joselu Pérez

Qué se te pasa por la cabeza?

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