El centro cultural La Térmica se convirtió el pasado 10 de abril en un hervidero de cultura y letras. Una gran gama de actividades en torno al libro a la que asistieron más de 3000 personas y entre ellas, por su puesto, dos servidores que tuvieron el placer de vivirlo en primera persona para contaros como fue. Hubiéramos necesitado muchos más compañeros para abarcar la gran variedad de conciertos, charlas y actividades que estaban programadas, pero esperemos que esta crónica despierte las ganas para las futuras ediciones.

Sobre las 18:30 abrieron las puertas y La Térmica, camaleónica como siempre, se empapeló de citas célebres por todos los pasillos con frases de clásicos de la literatura como 1984, Macbeth o el retrato de Dorian gray que ya hacían  entrar en ambiente. En la galería central se situaban los stands con las principales librerías de Málaga especializadas en temáticas de todos los gustos y estilos (comics, literatura de viajes, filosofía….), todas ellas con un cinco por ciento de descuento.

A las 19:00, con un ambiente destacable ya en la sala picnic, Aitor Saraiba dejó volar su imaginación sobre un mural en blanco con una exquisita playlist de fondo acompañando, “calla el ruido. Mi corazón sabía lo que mis ojos no veían”  versaba en el lateral de la ilustración.  Entre tanto, el patio contiguo ya cogía color para una nueva edición del pechakucha night que esta vez acogía proyectos relacionados con el mundo editorial. A las 21:00 dio comienzo y desfilaron por ella emprendedores y grandes proyectos como el comic de José Pablo García las memorias de Joselito, un descacharrante y delirante relato sobre la alocada y extravagante vida de un personaje que en ocasiones recordaba a la odisea de Forres Gump, Carlos Font nos dio a conocer la editorial y revista el toro celeste y Clara Canela nos contó su historia de cómo pasó de ser abogada a cumplir el sueño de su vida trabajando en el mundo editorial. Los aquí nombrados no son los únicos ni tampoco los mejores, pero el ritmo de la noche no permitió desfrutar de principio a fin de esta edición del pechakucha, dinámica y divertida como nos tiene acostumbrados.

Volviendo a la sala picnic, los conciertos se iban sucediendo a un ritmo frenético. Después de la actuación de Aitor Saraiba, llegaba el turno de Los cadáveres exquisitos y la calidez de las versiones de Jazz 4 U. La malagueña de Las flores no lloran dio un concierto muy íntimo a través de temas melódicos con distorsiones y voces encadenadas creando un aura bastante diferente a los conciertos vistos anteriormente. A esa aura introspectiva había que sumar la proyección en vivo de los dibujos creados en tinta sobre agua que se proyectaban detrás de la cantante ofreciéndonos una bella simbiosis entre estética y música. Por último acababa la noche en el patio de conciertos con Ultrashow de Miguel Noguera, poniéndole el toque de buen rollo a la noche con su humor.

La gastronomía del genial Ignacio Carmona tuvo tanto éxito que la barra se abarrotó enseguida de personas esperando a que les atendieran, y no era para menos, estaba todo riquísimo. Las tapas ilustradas, con sabor a Málaga, no dejaban indiferente a nadie con su reinterpretación de los platos tradicionales.


En la sala 451 asistimos  a la charla-coloquio de Enrique Vila Matas y José Antonio Garriga Vela. “Yo escribo para no tener que hablar” comentaba al principio Garriga y como frase premonitoria, el peso del resto de la charla lo llevó en su mayor parte Vilas Matas. La conversación circuló entre una gran variedad de temas, se comentaron clásicos como La metamorfósis de Kafka y en su mayor parte se filosofó sobre la tarea y las formas que debe de adoptar el escritor. “Vargas Llosa se dio cuenta de que perdería una vida con tal de parecerse a Tolstoi” comenta Vilas-Matas haciendo referencia a la obsesión de muchos autores por imitar a los grandes genios de la escritura  en lugar de seguir sus propias directrices. También se habló de la dicotomía en ocasiones sufre el escritor entre realidad y ficción, entre el mundo real y su propio mundo, llegando a invadir a la realidad en ocasiones. La conversación siguió en un tono esporádico y lleno de anécdotas personales hasta que finalmente terminó con una de las más curiosas, la de Vilas Matas en la embajada de Rusia en estados unidos, charlando junto a la nieta de Trotsky y terminando la velada en la misma calle donde nació el asesino del propio Trotsky.

Surterráneo Teatro nos trajo tres obras de Shakespeare de veinte minutos cada una. Aunque hubo dos pases para cada obra, las entradas fueron de lo más cotizado de la noche y, aunque no tuvimos la suerte de poder asistir, estamos seguros que no nos lo perderemos para la siguiente ocasión. Estaremos encantados de recibir vuestras impresiones sobre estas actuaciones si tuvisteis la suerte de verlas.

Por último y, como siempre, para nada lo menos importante, los niños también fueron protagonistas de la noche con los cuentacuentos y actividades diseñadas especialmente para ellos. Los pasillos de la Térmica se llenaban de las carcajadas de los más pequeños que estaban en la sala de actividades infantiles. Las Bragas Voladoras, Cuentacuentos, Titirimiusic y Cuentos Musicales, tuvieron a los enanos entretenidos desde las siete de la tarde hasta pasadas las diez de la noche.

¡Esperamos con impaciencia que noches como esta vuelvan a repetirse y que las próximas ediciones igualen el nivel de este primer encuentro!

Por Rocío Goitia y Miguel Ángel Vera

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