Ojeando 2016 (36) (640x427)

Ojeando festival. 1 y 2 de julio (2016)

Decía Borges que las cosas esenciales son indefinibles. Quizás por eso se haga tan difícil definir las cosas que se sienten en el malagueño pueblo de Ojén durante estas fechas marcadas en rojo en el calendario desde 2006. Y es que el mismísimo Lope de Vega cambiaría el nombre de su famosa obra si pudiese ver a niños, jóvenes, padres, madres e incluso abuelos trabajando codo con codo para que el Ojeando siga siendo lo que es: un festival de música único con un ambiente incomparable.

Ojeando 2016 (20) (640x427)

VIERNES, 1 de JULIO

¿Ha empezado ya el verano? La respuesta a la pregunta venía sola con los 29 grados que marcaban los termómetros mientras subíamos desde la costa hasta el ya famoso pintoresco conjunto de casas blancas al pie de la Sierra de las Nieves: el pueblo de Ojén. Nos recibían los últimos rayos de sol del día y un grupo de jóvenes locales encargados de organizar el aparcamiento. Cámara en mano y sonrisa en los labios subíamos hasta el epicentro del festival: la plaza del pueblo. Tras un saludo emotivo de los organizadores y un agradecimiento a todas las personas que siguen haciendo posible que se celebre el evento, la banda malagueña Alfred Larios abría con la distorsión de Combustión, tema incluido en el primer LP que les ha llevado a ganar el Accésit a Mejor Banda Malagueña. Carlos Salado hacía las delicias de los primeros curiosos reunidos en el Escenario Plaza con su habilidad a la guitarra mientras el grupo desgranaba poco a poco los temas que han evolucionado a un estilo más psicodélico del que tuvieran en sus inicios. Menos éxito parecían tener Hungry Buterfly, ganadores de la VII Edición de Ojeando Nuevos Talentos y encargados por tanto de abrir el escenario principal, el Escenario Patio. Apenas un puñado de asistentes armados con vasos de cerveza asistía al concierto del dúo malagueño, que pusieron toda la carne en el asador con temas como Salpicar y Voló, de su último trabajo.

Con un poco más de ambiente en la plaza del colegio apareció sobre el escenario Carlos Sadness acompañado de su inseparable ukelele y su camisa festivalera. A golpe de pistola de agua hizo bailar a un público joven y entregado en temas como Sputnik, Bikini o Perseide, ya parte de los clásicos, aunque sin olvidar otros anteriores como Celeste o Hoy es el día, que fue la elegida para terminar la actuación. El cantante tuvo tiempo de imitar a Santi Balmes, de dedicarle un tema a su gato y de relatar en Houdini la historia del robo de su ukelele mientras el público alababa (una vez más) su envidiable melena y se contagiaba de los ritmos tropicales que predica el cantante.

Ojeando 2016 (17) (640x427)

Acababa puntual el barcelonés cuando al poco tiempo comenzaba a desplegarse la lona gigante al fondo del escenario con la portada de 2, premonitoria de la revolución que llegaría al Escenario Patio con el vendaval que levanta León Benavente en cada actuación. En un setlist dominado por los temas del segundo disco no faltaron himnos del primero como La Palabra o aquella canción que dedican a Nacho Vegas y que hizo que todo el público levantara los puños en el aire: Ánimo Valiente. No desmerecieron tampoco los temas nuevos, llevados con rabia y pasión al directo como Tipo D, La Ribera o Gloria. Incluso la compleja historia de Habitación 615 hizo corear a las primeras filas, que asistieron de puntillas al esperado final con Ser Brigada, llevando al propio Boba a descender a los infiernos del foso donde tuvo algún problema de sonido que le llevó a pausar una estrofa. La hora de concierto se hizo corta, el público acabó con el corazón sobresaltado y los pies palpitando.

Desde Dublín llegarían a continuación Delorentos, una de las apuestas internacionales en esta edición del festival. Con ¡Hola Ojén! saltaban al escenario y es que dos días más en España y se volvían a Irlanda hasta con acento andaluz. Repasaron algunos de sus temas como Show Me Love o Everybody Else Get Wet, cuyo trabalingüístico estribillo coreó todo el público. Para rematar su actuación, dos de sus temas más conocidos, Did We Ever Really Try y S.E.C.R.E.T. Se marcharon dejando un buen sabor de boca e inundando de frescura y buen rollo el festival.

Con algo de retraso sobre la hora indicada y tras (demasiadas) pruebas de luces mientras sonaba música de los años 20, arrancaba el concierto de L.A. , con un repertorio más acústico de la cuenta teniendo en cuenta que el reloj marcaba las 3.00 am. Sonaron entre otras In The Meadow, Living by the Ocean o Close to You que llevaron a Luis Alberto a ponerse incluso al mando de la batería. Se echaron de menos en el repertorio quizá algún tema más conocido que favoreciera la conexión con un público que menguó bastante durante la actuación, optando por reservar fuerzas para el segundo día. Justo después y con la difícil tarea de levantar a un público adormilado y de cerrar la primera jornada del festival, Elyella Djs se subieron al escenario delante de un luminoso cartel de espejos intercalando remezclas de indie actual con algunos clásicos muy a su estilo.

Ojeando 2016 (34) (640x427)

SÁBADO, 2 de JULIO

El segundo día lo empezamos al sol en la ya clásica Piscina Lounge dando gracias a LEY DJ por amenizar las horas antes de volver al pueblo a degustar Anís de Ojén, probar la nueva ginebra Barber’s Gin o hacerle una visita a la simpática Isa para comprar cerveza Victoria de litro y bocadillos de tortilla.

En esta jornada, uno de los grandes aciertos del festival pero sin duda a una hora nada merecida fueron los granadinos Trepàt, encargados de abrir esta segunda jornada de festival. Juanlu nos invitaba a bailar toda la noche tras las primeras notas de Caballo, y es que si hay algo que distingue a este frontman es que parece haber nacido para estar sobre el escenario. Un setlist breve pero intenso en el que solo recuperaron Martirio de su primer LP, centrándose sobre todo en el último trabajo, más electrónico que el anterior, que no llevaría en una vorágine de sintes y ritmos rápidos a través de temas como Onix, Crack, Torturas en los bares o la homónima El amor está en la tierra. Con más de cuatro minutos de celebración y un bombo retumbando por todo el pueblo, Retrosfectiva ponía el punto final a una actuación sobresaliente. Otra granaína sería la que tomaría el relevo en el Escenario Patio, Soleá Morente. Ataviada de rojo y negro y acompañada de una banda de lujo, el alma gitana y rockera de la hija del gran Enrique pisaba el escenario y nos introducía con su elegante voz en La ciudad de los gitanos. Su actuación pasó con gracia y arte por sevillanas, granaínas y tangos. No faltaron tampoco otros temas alabados de su primer álbum en solitario como Nochecita Sanjuanera, Oración o Dama Errante, aquella canción que fue una vez la Winter Lady de Cohen. Mafo volaba con la melena al viento tras la batería mientras Antonio Arias y Miguel Martín se sonreían cómplices sintiendo la magia de Soleá sobre las tablas. ¡Viva Morente! se oyó entre el público y los aplausos. Para terminar, Todavía, y de regalo y bis, Tonto. Soleá abandonaba el escenario con la sonrisa puesta habiendo callado muchas bocas y conquistado otros tantos corazones.

Entonces, el ambiente empezó a cambiar en la plaza del colegio. Era el turno de Full, que se estrenaban por primera vez en el festival y sin embargo parecían tener ya contrato indefinido con las primeras filas, que corearon encantadas Ojeando 2016 (35) (427x640)sus temas. Pasando por temas como Distintos y acabando con Quiénes somos realmente terminaba el concierto y llegaba también el deseado SOLD OUT. Estaba claro, Supersubmarina tenía que salir ya al escenario principal. No les veíamos desde 2013 en Ojén y eran la forma fácil de llegar a las masas. Eran la apuesta segura, la que haría llorar a los fans que llevaban desde primera hora esperando pegados al borde del escenario. Aunque aquella última vez de los jienenses no pareció tan lejana, pues volvieron a sucederse los problemas de sonido y decidieron repasar los temas más clásicos, dejando un poco de lado el último LP, del que solo pudimos escuchar algunas canciones como Viento de cara, Algo de sirva como luz o Enemigo yo. Coreadas hasta el extremo fueron Ana y Ln Granada, no faltaron las rimas fáciles de Tecnicolor ni algunos versos de Elástica Galáctica entrelazada con Puta vida. El público bailó la curiosa coreografía de Hogueras y lloró con De las dudas infinitas, para despedirse por todo lo alto con Cientocero.

Nacho Vegas culpaba al destino desde los altavoces para poder afrontar de alguna forma como se vaciaba casi totalmente el recinto cuando los de Supersubmarina recogían sus cosas. El desconcierto reinaba antes de la actuación de la chilena Javiera Mena, otra de las apuestas internacionales del Ojeando, desconocida para muchos, adorada por otros, marcó cuanto menos el punto original y fresco que tanto necesitan los festivales hoy en día. Con una curiosa puesta en escena, prescindiendo de músicos y sustituyéndolos por gogós, consiguió convertir su pase en una gigantesca fiesta a la que todo el Escenario Patio estaba invitado. Con temas como Quédate un ratito más, Sincronía Pegaso o Espada dónde el escenario se convirtió en una auténtica batalla de sables láser al más puro estilo Star Wars, Javiera se ganó al público de Ojén, versionando incluso el ochentero tema Yo no te pido la luna de Daniela Romo.

Ojeando 2016 (39) (640x427)

En la fiesta se coló sin embargo alguien que no estaba invitado, y es que la lluvia y los relámpagos marcaban territorio tímidamente, como queriendo unirse a la celebración. Esto dificultó y retrasó algo el inicio de la sesión de We Are Not Djs, los cuales tuvieron que pinchar bajo una carpa, prescindir de parte de la decoración del escenario y acortar el repertorio, pese a las ganas de acabar de darlo todo con ellos de gran parte del público que se negaba a marcharse aún siendo más de las 6 de la mañana.

Pero las cosas bonitas deben acabar para que podamos valorar bien su belleza. Suerte que este adiós maquilla un hasta luego y siempre nos quedará volver el año que viene.

¡Hasta entonces, Ojén!

Por Joselu Pérez y Mar B. Zapata.

Qué se te pasa por la cabeza?

Comentarios