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Unas semanas después del comienzo de Weekend Beach Festival, todavía no hemos sido capaces de superar la depresión post-festival. Y es que en esta tercera edición han conseguido superarse un poquito más.

Para calentar motores teníamos la fiesta de presentación el miércoles 6, entrada libre y un no parar de conciertos desde la primera hora de la tarde hasta la madrugada. Para los que no podían asistir a los próximos días de festival, con la fiesta consiguieron quitarse la espinita; para los que tenían planificados los tres días, podían hacerse una ligera idea de lo que estaba por venir.

JUEVES 7

El jueves se cogía con ganas, muchas ganas. Pistoletazo de salida para los tres días de música que nos esperaban desde la doce de la mañana hasta las tantas de la madrugada. El diverso público weeker procedía de varios puntos de la península y parte del extranjero, de varios estilos distintos -como era de esperar-; aunque sin duda, siempre es bonito ver entre el público a niños con camisetas de sus grupos favoritos en primera fila junto a sus padres emocionándose cuando los artistas salían al escenario.

En el escenario Weekend Brugal, inaugurado por Ciclonautas, daba la bienvenida a grupos indies. Carlos Sadness cumplió, sin mucha más fiesta, y sus seguidores disfrutaron de las canciones mientras que los que teníamos curiosidad nos dejábamos llevar por el ritmo pero sin que lograra encandilarnos demasiado. A la par, Trashtucada en escenario Torre del mar era otro cantar. Sin duda, uno de los descubrimientos de la tarde. Los gaditanos nos cargaron las pilas por completo, su ritmos influidos por el reggae, cumbia o ska eran extremadamente contagiosos, no podías dejar de saltar y bailar.

Tras ellos, en ese mismo escenario, El canijo de Jerez. Buenrollo, sinvergoncerío y mucho arte a partes iguales. Las fuerzas que nos quedaban del anterior concierto valían para tocar las palmas y hacer algún que otro movimiento parecido a la gitana de Whatsapp, pero oye, con toda la dignidad.

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Volvemos al escenario Brugal. Se notaba el plato fuerte para los indies -y no tan indies- aquella noche. Love of lesbian tocaban por segunda vez en este festival al cual, parece ser, le tienen mucha estima. Teníamos nuestras dudas sobre cómo sería la puesta en escena del nuevo disco de los catalanes y, una vez más, nos demostraron su buen hacer. Disfrutamos de ‘Bajo el volcán’, gracias a aquel desconocido crío que la pidió momentos antes de comenzar el concierto, y volamos junto con ‘Planeador’. ‘Psiconautas‘ resultó ser un tema que a muchos nos dejó en el cuerpo una mezcla de desconcierto y regusto que todavía no sabemos asimilar bien. Eso si, que sus temas antiguos ocuparan gran parte de su setlist, fue un auténtico regalazo. No podíamos dejar de corear las canciones, de bailar a costa del odioso ‘John Boy’ y de ponernos nostálgicos con ‘Allí dónde solíamos gritar’. Se nos desencajaba la cara cuando sonaba ‘Belice’ o ‘Algunas plantas’, y cuando escuchábamos los primeros acordes de ‘1999′, supimos que era el momento de hacer un bonito viaje junto con aquella historia.

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VIERNES 7

Miss Caffeina no defraudó. Nos presentaban su último disco ‘Detroit’ sin dejarse en el tintero la mítica ‘Capitán’ y ‘Mi rutina preferida’. Tampoco nos dejaban con las ganas de escuchar algunos temas de su anterior disco, ‘De polvo y flores’, con ‘Disfraz’ y ‘Modo avión’. Supieron llevar el concierto de manera impecable hasta cerrarlo con su single ‘Mira como floto’. Un poco apurados pero geniales, como siempre, nos agradecieron estar cantando con ellos cuando a la vez, Juanito Makandé llevaba las riendas del escenario vecino.

Nos dio tiempo a ver un poco de lo que se cocía allí, ya que el concierto de Makandé empezaba más tarde de lo previsto. Por el escenario, entre flamencos y pájaros negros, Juanito Makandé nos dedicaba canciones de su último disco como ‘Tocar las nubes’ y ‘Cuando te empecé a querer’; su mítica ‘Niña voladora’ y alguna que otra versión como ‘Eres para mí’.

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La Raíz y La gran pegatina se complementaron muy bien. Y no es que compartieran escenario, es que cada uno aportó sensaciones y ritmos distintos al público que nos hicieron terminar de dar todo lo que teníamos dentro -y sudar la gota gorda, claro está-.

Aun así le echamos valor y esperamos a Nach. El rapero nos hizo sentir fuertemente que estábamos en Dreambeach. A grito pelao’, su insistente ‘¡Arriba Dreambeach!’, nos dejaba entre la risa y el llanto. Y oye, no hemos tenido el placer de haber estado nunca allí, así que se agradece la experiencia.

SÁBADO 8

Último día de jolgorio y fiesta. Todos lo sabíamos y lo sufríamos -aunque los valientes que vivieron la experiencia en camping no sabemos si casi lo iban a celebrar-. En cualquier caso, ese era el día de dejarnos las asaduras allí, quedarnos sin voz y hasta despedir al festival con el sol en la nuca si hacía falta.

La extremeña Bebe nos demostró una brutal fuerza en el escenario. Sacó su garra y se coronó. Hizo un extenso repaso de sus temas, desde su último disco ‘Cambio de piel‘ -sonando ‘Chica precavida’, ‘Ganamos’ y ‘Respirar‘-, hasta el primer álbum ‘Pa’ fuera telarañas‘ -con su precioso ‘Ella’ que nos dedicaba a todas las mujeres presentes allí- . Su contoneo se contagiaba y ‘K.I.E.R.E.M.E.’ nos volvía un poco locos.

Izal, en el escenario contiguo, empezaba su concierto. Ay Izal, como sabéis tratar a las masas. ‘Prólogo‘, ‘Copacabana‘ -y su claqué- y un no parar. No nos hubiese importado una hora más de semejante conciertazo. Impecable puesta en escena, la banda demostró que saben muy bien lo que hacen, el confeti que no falte y Mikel Izal contando todo tipo de historias entre canción y canción. ‘Los seres que me llenan’, ‘Despedida’, ‘Pequeña gran revolución’, ‘Pánico práctico‘. No dejábamos la voz, vibrábamos. ‘Tu continente’, ‘Qué bien’, la fantástica y esperada ‘Mujer de verde‘. Y como no podía ser de otra manera, colocaban el broche de oro al gran concierto con ‘El baile‘. Y vaya si bailamos, oiga. Bailamos y suplicamos que aquello no parara, que nos dieran más, que nos habíamos quedado con las ganas.

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Ya quedaba menos para el colofón. Sin duda alguna, aquel último día de festival se notaba un considerable aumento de asistentes que lo tenían todo listo para esperar pacientemente en el escenario Torre del mar a la gran apuesta de este Weekend Beach: Skrillex. La curiosidad nos invadía y le echamos ganas y paciencia. Y bendito sea. Aquello no se puede describir con palabras. Conciertos como el que dio aquel muchacho californiano hay que vivirlos. Creedme cuando os digo que no hace falta que te guste ni un poquito la música electrónica para sentir la experiencia. Nos dejamos llevar por completo, haciendo que el ritmo se apoderara de nosotros, que nos invadiera; la adrenalina nos salía por las orejas en cada subida, la locura era real, no había momento en que quisieras o pudieras parar de brincar, gritar, girar con las manos en el aire o seguir con la cabeza el ritmo impuesto. Sin duda alguna el momentazo de ese concierto fue cuando el dj se atrevió a empezar un tema a partir de la obra maestra de Queen por excelencia: Bohemian Rhapsody -oye que si, que algunos soltamos lagrimita gorda-. El suelo temblaba, el sudor salpicaba. Fuegos artificiales, confeti. Todo acabó y nos quedamos allí en el sitio, clavaos, sin saber que decir, sin tener muy claro que lo que hubiéramos vivido hubiese sido real.

Para nosotros ahí acabó la tercera edición de este Weekend Beach, para algunos valientes todavía les quedaba fuerzas para Hardwell.

Como dijimos al principio, nos está quedando claro que este festival, edición tras edición, va superándose más, desde la organización hasta la elección de los diversos grupos que forman parte de su cartel. Weekend Beach Festival crece notablemente hasta el punto de llegar a ser comparado con otros festivales nacionales e incluso internacionales. Lo hemos dado todo y más y creo que todos los weekers que formamos parte de esto estamos agradecidos de corazón por habernos permitido disfrutar de la música y la vida. Con el doble de ganas e ilusión contamos los días que faltan para el Weekend Beach Festival 2017.

Qué se te pasa por la cabeza?

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