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El año pasado, Molotov cancelaba su gira europea apenas un mes antes de tocar en festivales como Alrumbo, del que eran cabeza de cartel y donde esperábamos verlos una amiga, muy fan de los mexicanos, y yo. Y de la misma manera que nos entristecimos por la noticia el verano pasado, nos alegramos al saber que este año iban a pasar por la Sala Trinchera de Málaga con motivo de la gira del 20 aniversario de la banda. Así que no dudamos ni un momento en ir a verlos y disfrutar de su música en directo la noche del miércoles 10 de agosto.

 

Una hora aproximadamente duró el concierto de los teloneros Jammin’ Dose que, con su peculiar mestizaje de rock, funky y reggae, regalaron muy buen rollo al público. Un público que, todo hay que decirlo, estaba totalmente entregado y que patentó el creciente éxito de la banda malagueña. Temas propios y versiones en inglés hicieron bailar y cantar a los numerosos seguidores del grupo.

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Después de los teloneros llegó el turno de la banda mexicana, por fin. Hora y media estuvieron tocando sin parar y sin olvidar ninguno de sus temas más conocidos. Puto, Gimme the Power o Frijolero, esperados por todos, en una sala en la que no cabía, casi literalmente, un alfiler. Al fin y al cabo, no todos los días se puede asistir a un directo de esta banda mundialmente conocida pero, aun así, durante este primer tramo del concierto, se echó de menos un poco de interactuación con el público.

Cuando ya parecía que el concierto llegaba a su fin, hicieron un descanso y volvieron al escenario a ofrecernos un espectáculo totalmente distinto al hasta ese momento visto. A partir de entonces se convirtió en una reunión de amigos en la que la improvisación del set list fue la tónica general. Habiendo subido al escenario a diez o quince chicas, dieron paso a su tema Rastamandita. Todo era baile y buen rollo hasta que los componentes del grupo comenzaron a pedirle a las chicas que “enseñaran algo”, lo que no fue bien recibido por algunas de ellas quienes, mientras les dedicaban un expresivo corte de mangas, se bajaron del tablado bastante ofendidas. Y es que de todos es sabido que las letras de Molotov no se conocen por ser paradigma del feminismo o el respeto a los homosexuales, pero es manifiesto que después de los 20 años de carrera que celebran, ya podían haber evolucionado con el mundo. Sinceramente, creo que fue un gesto totalmente fuera de contexto y que, por lo menos a mí, me dejó con ganas de irme a casa. Sin embargo, el concierto se alargó llegando a las tres horas de duración, momento en el que el público ya se había dispersado y la mitad se habían marchado incómodos.

Es una pena que después de haber esperado con tanta ilusión ese día, saliéramos mi amiga y yo con ese sabor tan agridulce después de ese espectáculo tan mediocre y rancio.

Seguiremos escuchando, cantando y bailando las canciones de Molotov, pero quizá sea la última vez que nos animamos a cantarlos con ellos.

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Qué se te pasa por la cabeza?

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