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Flying Dogs + Catorce. Sábado 29 de octubre. Velvet Club (Goetia Session)

El humo se condensaba en la sala cuando los mallorquines Flying Dogs se subieron al escenario rompiendo el silencio con  “Pillow”, aquel tema que abría So far…So fine  que acabaron enlazando con “MF Space Avenger”, primer tema del nuevo These are the Dead Years.

Fueron saltando de un trabajo a otro sin descanso y sin perder ni un ápice de garra, fueron desatándose conforme iba avanzando el concierto. Temas como “Grow the Fuck Up” fueron una verdadera patada en el pecho.

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Si hubiera que describir el sonido de Flying Dogs sobre el escenario, quizá lo más acertado sería decir “compacto”, pues sonó como un cañón apuntando hacia la pista.

Mostraron su buen hacer con temas rescatados como “Anxiety crisis” que nos dejó ver como ese largo parón no les ha perjudicado ni un ápice en el sonido, es más, se han visto mejorados tras un lavado de cara.

Dejaron el escenario tras apisonar la Velvet entera, no sin antes dejar un “By the Sweat” para el recuerdo, con el que casi echan abajo al personal. Si un parón de once años ha sido el culpable de estos temas, de esta energía y potencia sobre el escenario, bienvenido sea.

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Tras el parón de rigor, Catorce sale a escena  y lo hacen pisando fuerte. Los primeros acordes de “Océana” inundaron la sala presagiando lo que  sería un tsunami de ímpetu y ganas sobre el escenario.

Sin dejar que bajara el ritmo el trío sevillano fueron enlazando canciones de su nuevo trabajo Agua.Naufragio.Equilibrio, así, Luisma irrumpió en la sala con el comienzo de “Farsalia”, tema con aún más pegada en directo si cabe.

Sobre el escenario es posible percibir el cambio de registro sonoro con su anterior disco Atlas, se puede vislumbrar el cambio  en la banda y las sensaciones de evolución constante a la que ya, junto con su otro proyecto De la cuna a la tumba, nos están empezando a tener acostumbrados.

El toque de nostalgia y melancolía, tan presente en Atlas, se empieza a dejar a ver con “Le Mal Du Pays”, tema que evoca la lejanía de aquellas calles que han visto crecer a una persona, ya sea Suiza o una ciudad mucho más al sur.

Jaime se sentía como en casa  y así nos lo confirmó con “Nuevacosta” desencadenando la tormenta en el público que no cesó hasta el final del concierto, sin duda, nosotros también nos sentíamos como en casa en aquel momento.

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Siguieron el orden establecido en el disco hasta llegar al momento del baile, “Yo, Sputnik” hizo moverse a las pocas personas que quedaban paradas en la sala y fue el precedente al incendio que supuso “Naves en llamas”  que acabaron enlazando con “La herida”, sin dejar apenas respirar a los allí presentes.

Tras la despedida, “La democracia del invierno” dejó paso a “El tiempo del fuego”, donde José Miguel hizo retumbar los corazones allí reunidos a través de esas cuatro cuerdas. Quizá fue el tema más esperado de la noche viendo la respuesta del público o  quizá decidieron echar el resto al ver como el tiempo escapaba con cada nota suspendida en el aire.

El frío empieza a asomar por tierras malagueñas, pero mientras tengamos conciertos como los de esta noche, quizá no sea necesario tanto abrigo, no al menos mientras pasen bandas que también te hagan sentir como en casa, estés donde estés.

Texto por Javier LS

Fotos por Nicolás de Troya

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