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Sábado 5 de noviembre. Sala Paris 15, Málaga.

El dúo vuelve a las salas por la puerta grande, casi dos horas de puro espectáculo fusión de electrónica, funk y flamenco taconeo incluído

Las puertas se abrían a las nueve de la noche y el público de diferentes edades llegaba muy escalonadamente, tanto que faltaban escasos minutos para que diesen las 23 y la sala tenía un aspecto de concierto íntimo, pero nada más lejos de la realidad, con algo de retraso sobre la hora prevista comenzaba a sonar por los altavoces un fandango de El Cabrero:

“Deja el fandango volar
que no es pájaro de jaula
deja el fandango volar
porque es el mejor reclamo
llamando a la libertad
esa que nunca encontramos”

 

Para entonces la sala ya estaba casi llena, Ale Acosta en posición con su clásica corbata de cordón al cuello y Nita salía a escena envuelta en un precioso mantón negro a modo de kimono mientras arrancaba el concierto con El Todo y la Nada, de su último disco Aurora y que cuenta con la colaboración en este de El Niño de Elche.

Tras esta sonaba La Primavera y El Viento que ponían el lazo a esta primera toma de contacto con su último trabajo.

Escenografía cuidada hasta el último detalle como nos tienen acostumbrados, rosas rojas que poblaban el escenario y un fondo repleto de leds.

Monkey y Talking eran la canciones más propicias para iniciar su regreso al pasado, despojándose del mantón, Nita se ponía cómoda y daba rienda suelta a su sangre hirviente por el escenario.

Al final de Trece Lunas, se atrevió incluso con el taconeo, subida en una tarima y entremezclados con ritmos electrónicos demostró que el arte le corre por las venas y el cante solo parece ya quedársele pequeño.

Ale tomaba la palabra para decir que “Estábamos deseando venir a Málaga, sacamos nuestro tercer disco en abril, aurora y estábamos tan contentos y deseando presentarlo pero no pudimos venir al Weekend Beach y queremos que desde esta noche sea vuestro…” terminando sonaban los primeros acordes de Burning mientras Nita sacaba a relucir su abanico negro que también le acompañaría en New Life.

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“Venga señores pa’rriba que queda poquito, esas palmitas de Málaga y a ver como suena esto”, las palmas al público se le daban mejor que el inglés, todo hay que decirlo, pero de repente la Paris 15 se vino arriba como un coro gigante para introducir Shiny Soul y la gran algarabía que traía consigo y que enlazaron con el que es su último single Toda la Vida.

Ale recordaba que vivieron una época en Málaga justo cuando estaban empezando con Fuel Fandango y muchas de las primeras canciones las escribimos aquí… cuando Nita le interrumpía para decir que quería volver en algún momento.

La batería marcaba el ritmo cuando el concierto alcanzaba su punto más rockero con Read my Lips. Volvían a lamentar no haber podido visitar Málaga este verano y Nita acababa prácticamente a capella. Después un más que merecido (y breve) reposo en el que ni se hizo el silencio, pues aún no habían movido un pie cuando el “¡otra, otra!” se hacía unánime.

Regresaban de inmediato con No Sense con la que el taconeo regresaba y esta vez cobraba incluso más protagonismo que la primera y además enlazaba con Always Searching que acabó de desatar la locura en la sala a golpe de abanico rojo.

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Salvaje ponía la guinda a una sesión redonda que supo a poco pues parecía mentira que el reloj marcase ya la una y cuarto de la mañana, aún temprano para algunos que junto a Ale Acosta se fueron a Métrica Club donde pinchaba para continuar la noche. No sabemos cuando regresarán pero desde luego Málaga volverá a recibir a este dúo con los brazos abiertos.

 

Texto de  María Pérez 

Fotos de Joselu Pérez

 

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