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El penúltimo concierto de la gira Detroit de Miss Caffeina previsto para este año, tuvo lugar en la sala París 15 el pasado sábado. Aunque este verano tuvimos la oportunidad de conocer su último trabajo en el Festival de Torre del Mar Weekend Beach, los madrileños quisieron volver a la ciudad para dar a conocer de manera oficial su disco ‘Detroit’.
Meridian Response, oriundos de Valencia, se presentaban como teloneros de Miss Caffeina y nos traían su estilo dream pop. Con una estética y un estilo muy cuidados, tocaban canciones de su primer disco mientras la sala se llenaba. Una tremenda voz femenina se veía arropada por unas bases melódicas muy personales pero que tenían un toque de grupos como Marlango.
Tras una breve pausa para el cambio de escenario e instrumentos, era el turno de los deseados de la noche que abrían el concierto con “El rescate“, tema que oscila entre el pop y el reguetón. De seguido sonaba “Desierto” y “Titanes” -con el obligado fragmento de ‘She’s a maniac’, tema estrella de la mítica película ‘Flashdance’-. Antes de seguir, Alberto confesaba las ganas que tenían de volver a nuestra ciudad tras la experiencia tan gratificante con su última gira con “De polvo y flores“. A partir de aquí, comenzaban con el popurrí de temas elegidos entre sus tres discos. Sonaban “Turistas“, “Venimos“, “MM” y la canción que da nombre al disco. “Capitán“, uno de los himnos salidos de Imposibilidad del fenómeno” sonaba mientras el publico, que estaba entregadísimo, terminaba enloqueciendo. Para compensar el subidón que estábamos viviendo, el grupo decidía seguir con temas que, hasta ahora, no formaban parte del setlist, como era el caso de “Átomos dispersos“. Por si ese tema no nos había conseguido poner blanditos del todo, lo enlazaban con su mítica “Mi rutina preferida“. “Eres agua” era la canción con la que terminaba el bucle de emociones a flor de piel y nos dejaba una lección en forma de mantra: “Sólo los valientes saben que es inútiles pelear con la tormenta“.

Hielo T“, “Gladiador” y “Lobos” hicieron que nos recuperáramos del bajón de adrenalina y el quinteto se despedía de nosotros aunque no conseguían convencernos del todo, sabíamos que tenían un as bajo la manga. Al poco de desaparecer del escenario, el cantante volvía confesándonos que, aunque le gusta hacerse más de rogar y escuchar como le pedimos bises, el catarro que portaba no le dejaba darse el gusto.
A su vuelta, sonaba una de las canciones más comprometidas del disco, “Oh, sana“. Sin tapujos, Alberto reivindicaba la visión del colectivo LGBT y la necesidad de que se abrieran las mentes para poder entender que el amor se presenta de muchas formas distintas.
Como remate final sonó “Ácido” -al más puro estilo Daft Punk– y la canción que todos esperábamos cantar con ansia, el single de este último trabajo: “Mira como vuelo“.
Nos entregamos al máximo, tanto ellos encima del escenario como nosotros sin parar de bailar, saltar y cantar a viva voz. Y es que se lo tienen merecido por todo el trabajo hecho desde sus comienzos en 2010 hasta el día de hoy arriesgando y evolucionando hasta encontrar no sólo la fórmula que les funcione, si no, más bien, buscando un sello propio.

Qué se te pasa por la cabeza?

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