Yuri Gagarin + Atavismo. Sábado 4 de marzo, Sala Paris 15

 

Devilstone Productions  se estrenaba trayendo kilos y más kilos de psicodelia, decibelios y space rock de buena factura.

 

La gente comenzaba a aglomerarse a las puertas de la sala Paris 15, esperando los primeros acordes que darían lugar al pistoletazo de salida al viaje que nos esperaba.

Atavismo fueron los encargados de dar lugar al despegue con un inicio lisérgico que de lleno te transportaba a lugares por descubrir, con una “Blazava”  que sonó inmensa.

El ahora cuarteto algecireño, tras la incorporación de Koe Casas a los sintetizadores y teclados, dieron una gran muestra de profesionalidad sobre el escenario y mostraron un gran cuidado por el sonido.

Con un Poti sentado en un taburete (debido a problemas de espalda), pero entregadísimo, comenzó a sonar “Pan y dolor”, canción que conforme iba evolucionando iba ganando en intensidad, dejando al personal con ganas de lo que se avecina con Inerte, lo que será el segundo trabajo de la banda que saldrá a principios de abril.

Siguieron mostrando adelantos como “El Sueño”  que enlazaron con la cálida “Kraken”, tema que marcó un antes y un después en el desarrollo del concierto, pues supuso un cambio en las revoluciones y se acentuó los cambios de ritmos e intensidad en los temas mostrados, con un cambio de guitarra y con todos los componentes ya en pie.

Mat comenzó a hipnotizar a modo de encantador de serpientes con  el inicio de “Meeh” y el ritmo a las cuatro cuerdas que le da comienzo mientras el público se dejaba entregar por completo al ritmo de la música.

Se desarrolló un “in crescendo” que se mantuvo hasta el final del concierto, desembocando en una guitarra que a través de un loop  no paraba de revolotear por las cabezas mientras Sandra no dejaba títere con cabeza a golpe de bombo.

Dejaron claro que la experiencia acumulada de sus componentes en bandas como Viaje a 800 y Mind! no había sido en vano y queda Atavismo para rato dejando mucha expectación por lo que será el próximo disco. Hicieron las delicias para aquellos amantes del rock progresivo andaluz, la psicodelia y la música en general y se marcharon del escenario dejando el listón muy alto para los suecos.

Tras el descanso de rigor entre bandas, la nave sueca aterrizó en París 15 por medio de una intensa y psicodélica intro que engancharon con “Cluster Of Minds”, segundo corte de su último trabajo At The Center Of All Infinity.

Tras dejarnos coger aire por unos segundos para poder seguir viajando por el “universo Yuri Gagarin”, aumentaron la velocidad con “Psychological Discontinuity”  que enlazaron sin dificultad con la canción que da nombre al disco anteriormente mencionado.

A pesar de unas luces y una puesta en escena no demasiado vistosa, el quinteto se encontraba como en casa sobre el escenario dando la sensación de estar viendo una jam session de lo más ácida y alocada que fluía con soltura y potencia.

Fueron intercalando temas de sus anteriores trabajos como “The Big Rip” o “Sea Of Dust”  que nos hizo mover el cuello, mientras el sintetizador agonizaba y enloquecía por momentos.

En pleno viaje desatado dejaron caer la bomba de la nave y las primeras notas de “The New Order”  comenzaron a peinar a los presentes, pues la presencia de los instrumentos se incrustaba hasta lo más hondo, de hecho, pese al magnífico sonido de la que hicieron gala los nórdicos, si hubiese algo que achacar sería el gran volumen que alcanzaban por momentos, aunque no llegó a ser del todo desagradable.

Ya pasado el equinoccio del concierto, los músicos empezaron a dar muestras de generosidad hacia el público, aunque de forma un tanto tímida. Muy lejos de la fiereza con la que atacaron “First Orbit” y  “Za Kosmosom”, temas pertenecientes a su primer disco de nombre homónimo y que sirvieron para dar a una falsa despedida, que se vio frustrada por la entrega del respetable que no dejó a la banda abandonar el escenario ni por unos segundos.

Respondieron con una sonrisa de oreja a oreja mientras enlazaban “Sonic Invasion 2910” con la esperada “Oblivion”. Transmitieron mucho a lo largo de la noche, pero quizá el reflejo del concierto fue cuando la sonrisa de sus caras se vio transmitida en cada una de las caras reunidas bajo las tablas. Tras más de hora y media de set y vuelo espacial llegó el momento de las despedidas, aunque por la sensación palpable tanto dentro como fuera del escenario, se intuye que no será la última visita del navegante espacial ruso por la capital malagueña.

A pesar de ser una propuesta arriesgada, la nave llegó a buen puerto y DevilStone Productions se estrenó de la mejor forma posible, asentándose como la futura culpable de más conciertos interesantes en nuestra ciudad y de muchas sonrisas en nuestras caras.

 

Fotos aquí.

 

 

                                                                                 Texto por Javier LS

Fotos por Niko de Troya

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