hAVALINA

Sábado 7 de octubre, 21.30h. Sala La Trinchera. Entradas aquí.

Dos años después de Isla Cdemente, Havalina vuelve con guitarras incontestables que dejan espacio a nuevas sónicas, desconocidas en sus trabajos anteriores y que confirman la gran labor en el diseño de sonido gracias, entre otras cosas, a sintetizadores y pads que alumbran una nueva dimensión a su esencia rock en Muerdesombra. Aprovechamos su paso por Málaga este fin de semana y para hablar con Manuel Cabezalí.

Ha pasado algo más de un año de vuestra última visita a Málaga en el Astral Fest, incluso antes de la bajada del IVA. Havalina es un grupo que suele ser selectivo con dónde actúa. Desde vuestra independencia, ¿creéis que en general se está progresando en los festivales?

Si te refieres al progreso de Havalina en los festivales, para nosotros se ha ido convirtiendo en algo cada vez más selectivo. Este año hemos hecho pocos, pero lo cierto es que en todos hemos terminado muy contentos y hemos podido ofrecer shows de calidad. Por ponerte un ejemplo, en el FIB éramos el grupo principal del escenario “más pequeño”, el único que es una carpa. No teníamos tanta gente como el escenario principal, pero pudimos probar sonido con mucho tiempo, y hacer un concierto tranquilo y a nuestro aire. Digamos que con el tiempo nos hemos convertido en algo así como “cabeza de ratón” allá donde vamos; no somos tan populares como para ser cabeza de león, pero también somos demasiado veteranos ya como para ser la cola. Podríamos decir que estamos cómodos en nuestra piel ahora mismo.

Si la pregunta va más dirigida hacia la progresión en sí de los festivales, al margen de Havalina, creo que su evolución es la de haberse convertido en una máquina de hacer dinero. Para mí es el reflejo absoluto de cómo el capitalismo más salvaje se ha introducido en la industria de la música.

Será vuestra primera visita a Málaga tras sacar Muerdelasombra, ¿Qué sensaciones nuevas os aporta en los directos este giro en el sonido hacia lo electrónico?

 Está siendo divertido, y creemos que añade un toque de color añadido y diferente de lo que había venido siendo Havalina hasta ahora. Lo estamos planteando de manera que todo se toca en directo, nada de programaciones ni secuencias.

“hace tiempo que desechamos la idea de ganarnos la vida haciendo esta música”

¿Os parece necesario un refresco de ideas y sonidos de vez en cuando en una banda con una trayectoria tan larga como la vuestra, para no caer en una “crisis de ideas” como ha declarado recientemente Fito por ejemplo?

Absolutamente. Para nosotros al menos, seguro que sí. La cuestión es que nosotros no tenemos ni la centésima parte de popularidad -ni de presión asociada a esa popularidad- que tiene Fito, con lo que podemos plantear nuestras nuevas canciones desde la libertad absoluta, sin miedo al rechazo por parte de nadie. Pero es sólo porque no tenemos nada que perder, hace tiempo que desechamos la idea de ganarnos la vida haciendo esta música, y todos tenemos otros trabajos, musicales o extramusicales. Ahora es muy positivo, porque cada vez que entra un poco de dinero es un extra con el que no contábamos. Algo así como el día que te encuentras un billete en el bolsillo de un pantalón.

Para nosotros, el momento de crear se está convirtiendo más en un juego. Me gusta plantearlo así, porque creo que le quita todo el peso y el rigor asociados a las expectativas de un siguiente disco. Y como en todo juego, cada vez que lo vuelves a jugar, intentas hacerlo de otra forma que no hiciste antes, probar nuevas combinaciones que lleven a diferentes finales.

Manuel, como productor, ¿crees que se están “festivalizando” muchos de los nuevos grupos que van surgiendo en lugar de buscar una identidad y un sonido propio?

Sí, y en algunos casos es espeluznante. Pero supongo que siempre ha existido una tendencia por parte de los artistas de todas las épocas, a intentar emular aquello que piensan que está funcionando en ese momento, olvidándose -parcial o completamente- de su propia identidad. Ahora lo que se lleva son los festivales, y los grupos quieren sonar a eso. Entiendo de dónde viene, pero a mí personalmente no me interesa en absoluto. No tomo nunca esa clase de decisiones, ni como artista ni como productor; creo mucho más en la búsqueda de la identidad propia, en la transmisión de sentimientos sinceros y verdaderos, y no prestados y/o precocinados. A mis 35 años y 9 discos con mi banda, la idea de “éxito” que se nos vende en nuestro modelo social ya no me seduce. Me seduce mucho más la idea de la felicidad y la plenitud, de que mi vida sea mía, mi tiempo me pertenezca, y pueda tomar mis propias decisiones. De rodearme de la gente que quiero, y ser fiel a unos principios hondos y muy trabajados.

“Sigo buscando mi verdad a día de hoy […] y qué es lo que me motiva a hacer canciones”

Habéis declarado en alguna ocasión que con los años te das cuenta que “el rock es una especie de cárcel”. ¿Qué acogida habéis percibido a vuestro último trabajo por parte de los aficionados más conservadores?

Ha habido un poco de todo, pero en general ha sido una acogida positiva. A pesar de que la forma de hacer las canciones ha sido menos rock en este último disco, creo que la identidad de la banda sigue intacta. Las canciones son muy sentidas, para mí son totalmente verdad, siento que es justo lo que quería decir, y siento que sigue siendo muy Havalina, aunque no sepa muy bien qué significa eso.

Siempre hay -y habrá- algún comentario del estilo “las Hojas Secas, vuestro mejor disco”, y lo respeto porque ahora, con el tiempo, veo que es un muy buen disco, en un momento vital irrepetible para nosotros. Y precisamente porque es irrepetible, yo ya no puedo volver ahí. Sigo buscando mi verdad a día de hoy, qué es lo que me está pasando ahora mismo, qué es lo que quiero decir, y qué es lo que me motiva a hacer canciones. En este sentido, mis compañeros de banda son la mejor cosa que me ha podido pasar, porque entienden y comparten este sentimiento; estamos muy unidos en esta decisión.

Este verano habéis dado conciertos en Sudamérica, ¿Es un paso más en el salir de vuestra zona de confort? ¿Os gustaría repetir la experiencia pronto?

Yo diría que más que salir de la zona de confort, es un paso más de cara a descubrir el mundo y vivir nuevas experiencias gracias a la banda. Ya estuvimos en México en 2013, y tengo grandes recuerdos de ese viaje. Sin duda nos gustaría tener la oportunidad de repetir pronto.

¿Sois de los que tienen un setlist casi inamovible u os gusta ofrecer un directo algo diferente que el de Sevilla la noche anterior?

Vamos por épocas. Solemos hacer bloques de conciertos, donde vamos perfilando y perfeccionando el set list de un día para otro. Para esta segunda tanda de conciertos, hemos cambiado bastante el set que hicimos en nuestra gira de salas en primavera de este mismo año; lo estrenaremos en Sevilla este viernes, y después tendremos una charla sobre qué funcionó, y qué no funcionó tanto, y cambiaremos algunas cosas para Málaga. Y así hasta encontrar un set que nos parezca redondo, que tocaremos durante un tiempo… hasta que queramos un nuevo cambio y empecemos todo ese proceso de perfeccionamiento desde cero, que es donde estamos ahora mismo.

Una de las cosas que sí limitan bastante la capacidad de Havalina de hacer set lists distintos de un día para otro, es que nos gusta que el concierto tenga un ritmo peculiar: enlazar canciones, alargar momentos instrumentales… Y por otra parte, tengo varias guitarras afinadas de diferente manera, con lo que no puedo simplemente andar cambiando una canción por otra, tengo que vigilar esto.

Dicen que no hay dos sin tres y esperemos que no haya 9º sin 10º disco de Havalina. ¿Se pasa por la cabeza el hacer algo especial cuando uno llegue a los dos dígitos o es algo que vendrá de forma natural y preferís ahora vivir y disfrutar el presente?

No hemos pensado nada aún. Tenemos en mente algunas ideas bonitas para el año que viene, pero no están relacionadas con llegar a los 10 discos.

Entrevista por Joselu Pérez.

Qué se te pasa por la cabeza?

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