Arco abril

 

No siempre se tiene la oportunidad de vivir con un artista las primeras horas de vida de un nuevo proyecto. Antonio Arco nos recibe en las oficinas de Warner Music con una ilusión evidente en la cara y con muchas ganas de contarnos cómo está viviendo estos momentos. Ahora, en la era de las redes sociales y Spotify, las primeras impresiones entre el público se comprueban en tiempo real, y nos cuenta que ha podido ver que “la gente está bastante sorprendida y mis preferencias parecen coincidir con las de ellos. Ese feedback que te llega es muy emocionante”.

Abril es el nuevo disco de Arco, su segundo en solitario, que lleva por nombre el de su también segunda hija. “Mi primer hijo es Manuel, que ya tenía una canción. Tenía una deuda pendiente con ella, pero me ha costado mucho. Abril tiene cinco años y Manuel la tuvo antes de nacer, aunque no daba con la tecla y hasta que he tenido la canción que me parecía que era la que merecía no la he grabado”. Y ya está aquí, en forma de canción y disco.

 

 

Uno, el primer proyecto del artista publicado en febrero de 2016, nos trajo a un Arco ya desligado del Puchero del Hortelano, grupo al que había pertenecido durante 17 años como cantante y compositor. Sin embargo, dice Arco que con Abril “ya estoy más afianzado. Hemos pasado la primera cita y esos temores que se tienen. Ahora lo vivo más como cuando estás tomándote el postre y ya te sientes como en casa.”

Andalucía siempre ha sido casa de los mejores poetas. Los hermanos Álvarez Quintero, utreranos, comenzaron su poema Abril con estos versos: Con sus nieves y aguas mil / al invierno el sol destierra; / suspira alegre la tierra / y ese suspiro es abril. En el Abril de Arco también es primavera. Una primavera que nace cuando “ya pasé el invierno, ya lloré lo que tuve que llorar y toca el momento de sacar todo lo bueno que tenían esas cosas ‘malas’.” Él está convencido de que “no hay cosas buenas ni malas, solo cosas que te pasan. Lo bonito es que todo sea un aprendizaje, de la misma manera que a las flores se les echa estiércol para que crezcan más bonitas y fuertes”. Y esa es precisamente la evolución que se hace evidente en el camino desde su primer disco hasta el segundo.

Parte de la responsabilidad de este cambio la pone en manos de Tato Latorre, el productor del disco, que, aunque ha mantenido intacto el espíritu de las canciones, le hizo revisitarlas y exprimir mucho más las posibilidades que tenían. “Eso te obliga a una cosa que nunca había hecho: volver a tus textos, a tus temas y vestirlos de una forma completamente diferente, intentando sacar lo mejor que se pueda sacar. Y yo creo que lo he conseguido, han crecido”.

Sobre sus canciones favoritas dice que “hay temas que me gustan mucho como La Primera o Causa, efecto y libertad.” Cuenta que “últimamente lo que busco en la música es que me emocione. Hay música para cada momento, pero será por el momento de mi vida en el que estoy, más sensible, que ese par de canciones son las que más veces me han puesto la piel de gallina en el estudio. Abril, sin duda, también. De hecho, en los ensayos he llegado incluso a llorar”.

 

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Al cantante andaluz no le puede ir mejor. La gira del pasado año le sirvió de afianzamiento en cualquiera de sus formaciones. “Tenemos dos: una es la de directos de festivales y salas, y otra para acústico, que somos Gonzalo (guitarra) y yo. Esa última fue la que llevamos a Latinoamérica, donde se superaron todas mis expectativas”. Arco tiene cada vez más claro que alguna vez se animará a hacer una gira así. “Es muy guay, pero difícil porque vas más desnudo y tienes que estar muy metido en el tema para transmitir lo que quieres decir. Eso es bonito y difícil. Tengo que buscar dentro de mí el origen del tema para sacarlo fuera cuando canto. Si se consigue es una pasada. El acústico es su hábitat natural, aunque requiere mucha energía”. Una energía que no quiere quedarse para él, sino compartirla con un público con el que él mismo y sus mensajes cada vez conectan más.

Y sobre las canciones también hemos tenido tiempo de hablar. Cuenta Antonio Arco que, desde que está trabajando con una logopeda y una actriz en una escuela malagueña, ha aprendido a retomar esos momentos en los que fueron escritas para así poder subirlas a los escenarios como la primera vez que lo hizo. “Tú les cuentas la canción y cuando acabas de contarla coges la guitarra y la cantas. De la canción que cantas antes a la de después hay un mundo. Es mucho más emocionante. La primera vez que empecé a cantar una canción y me puse a llorar pedí perdón, pero ellas me dijeron que era en aquel momento cuando estaba empezando a cantar de verdad”. Y es que, claro, cuanto más conoces un tema, más te acostumbras a él y más pierdes la capacidad de situarte en ese sitio donde la canción fue concebida. “Muchas veces necesitas pararte y preguntarte qué es esa canción. Cuando paras revives eso de donde nació. En realidad, hacemos mucha alusión a las musas, aunque ellas son tú mismo, tu interior, y conectar contigo mismo es difícil. Estamos mucho fuera y no miramos dentro.” Teniendo en cuenta todo eso, Arco confiesa que Vivo o Castillo de naipes son canciones que nunca quiere quitar de los conciertos, así que apuntadlas, que cuando vayáis a escucharle no faltarán.

 

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A Antonio Arco le gustaría retomar la escritura, pero asegura que no es en ficción ni poesía, sino en una biografía, en la que pueda aportar sus experiencias y que la gente se acerque a él de la misma forma que él se ha acercado a las biografías que ha leído. Hablando de sueños también comenta uno ya cumplido: una colaboración con Ariel Prat, autor de una de sus canciones favoritas, No te olvides, que en su último disco le ha invitado a hacer una colaboración para cantarla.

Y hablando de la arquitectura de un interior personal, de sueños, de miedos y de primaveras, acabamos la entrevista con un Antonio Arco seguro de su nuevo trabajo, contento consigo mismo, que espera comerse el mundo con las ganas y la ilusión del primer día y el talento heredado de un don y de un trabajo incesante.

 

Qué se te pasa por la cabeza?

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