Salvador Puig Antich

De vez en cuando el cine español nos ofrece estas joyas que mantienen la esperanza y nos demuestran que hay vida más allá de Santiago Segura. A películas como «El Bola» o «El Método» hay que unir esta Salvador, protagonizada por Daniel Brühl («Good-Bye Lenin!») y dirigida por Manuel Huerga.

Salvador nos relata a modo de flasback las últimas semanas de vida de Salvador Puig Antich, militante del MIL durante la última etapa del franquismo. El retrato de la sociedad de la época puede calificarse de perfecto, empezando por los decorados y terminando con la música usada. Un punto a su favor es que relata de forma mucho más cruda la realidad de los grupos organizados y partidos antifranquistas que obras como «Cuéntame», donde todo está tapado con un bonito velo de nostalgia. Ni manifestarse con los grises delante ni luchar por unos ideales era tan bonito como se intenta recordar (buen guiño se hace en la película en una escena en la cárcel). Si bien es cierto que la política no es un tema en el que se ahonde mucho, es verdad que la mezcla conseguida relatando el drama vivido por el entorno de Salvador hace que el espectador empatice con él y crea injusta su sentencia.

Las interpretaciones rayan un nivel excelente, cosa algo extraña en la ficción española cuando la mayoría de las actuaciones resultan algo ficticias. Daniel Brühl se desenvuelve perfectamente tanto en castellano como en catalán, siendo este último un idioma usado con tanta naturalidad que cualquier espectador podrá apreciar la película sin problemas. Quizá chirríen las escenas finales, donde suponemos se ha doblado al castellano para no perder la atención en momentos tan importantes.

Salvador Puig Antich es un «must see» del cine español. No hay excusa para no verla, es más, hay que ir para mostrar nuestro apoyo a un trabajo muy bien realizado. Aunque eso sí, hay que hacerse al cuerpo, no es una película escapista, no esperéis salir animados, pero sí concienciados. 9