Ojeando Festival, una cita obligada cada año


Jornada del SÁBADO.

En el segundo día de la octava edición del Ojeando Festival, se conseguía el SOLD OUT. Nada menos que trescientos abonos se vendieron ese mismo día y todo parece indicar que el motivo residía en Fangoria.

Sin embargo, ese sold out no se reflejaba en el público presente en las primeras actuaciones.

De igual forma, y abriendo el segundo día de festival, el cuarteto Copa Turbo salía al escenario para ofrecernos sus ritmos electrónicos ochenteros en mezcla con una guitarra y un bajo destacables. Sus extensas melodías con tímidas intervenciones de voz hacían, sin embargo, menear la cabeza al poco aforo presente en el momento.

Mientras La habitación roja hacía acto de presencia, nos acercamos a la rueda de prensa de Fangoria. Contábamos con escasos minutos y las cuestiones que se presentaban ante Alaska se movían desde los cambios que ofrece su último disco –Cuatricomía– hasta la necesidad de saber si le resultaba a la artista un acto un tanto púdico mostrar su día a día en un programa televisivo. Ante todo, la artista señalaba de forma agradecida la decisión por parte de los organizadores del festival de elegir a Fangoria como uno de los cabeza de cartel de Ojeando Festival. Destacaba como necesario este tipo de eventos para dar a conocer grupos que quizá no tienen tantos circuitos para promocionarse.

Alaska nos confesaba que no sabía cuales eran los elementos que hacían de Cuatricomía un disco de oro, y añadía además que nunca se puede llegar a saber ni a pretender.  Asegurando la pérdida de muchos grupos del panorama nacional, Olvido, de forma personal, autoproclamaba Fangoria como un grupo perteneciente a la clase media musical, concepto para ellos bueno, ya que, según palabras de la artista, »había momentos en los que habíamos estado arriba del todo y momentos en los que habíamos estado abajo del todo, entonces la media sale eso, que no está mal. ‘‘Todo lo pensado para su último disco se llevó a cabo aunque sus cuatro productores de siempre no estuvieran presentes en este proceso creativo, el cual ha sido muy divertido, distendido y dinámico cuanto menos.

Alaska comenta su intención de adaptar el concierto de esa noche al público y a las circunstancias en las que se encontraban ya que, aunque cuenten con su nuevo disco, no basarán su concierto en éste ya que actuaban en un festival y no daban un espectáculo del propio grupo. »Vamos a hacernos la vida fácil a nosotros y a los demás. ‘‘

Y de hablar de su música, pasamos a hablar de lo mediático que envuelve su vida. Tras el éxito que conllevó el programa de televisión junto con su marido, Mario Vaquerizo, y el otro programa que ella presenta en Televisión Española, Alaska y Coronas  -premiado en el festival de Vitoria-, la cantante reconoce haber conseguido público adolescente.

»Es muy tierno ver como algunos han descubierto un mundo que les ha resultado divertido, enriquecedor. De repente ven nuestra casa y se preguntan ‘¿quién es Bowie?’ y van a escuchar a Bowie. Para algunos ha sido descubrir un mundo que les ha gustado mucho. ‘‘

Ante esto, se cuestionaba si el hecho de hacer pública su vida en televisión no le resultaba pudoroso, algo a lo que Olvido enérgicamente respondía con una pregunta: ‘‘¿Tú tienes Facebook?». La artista aseguraba que realmente toda esa exposición mediática está controlada y acotada, algo que no pasa en las redes sociales donde nos encontramos consentidamente más expuestos.

Mientras tanto, el escenario patio se llenaba hasta completar aforo. Impacientes, todos esperaban la puesta en escena del consolidado grupo Fangoria. El público se formaba, en su gran mayoría, por personas pertenecientes a la quinta de la cantante que estaban dispuestos a rememorar tiempos pasados. Su mítico tema »No sé que me das» marcaba el comienzo del éxtasis. Alaska empezó fuerte y apostó por regalarnos sus temas de siempre entremezclados con los últimos de Cuatricomía. Con un vestuario extravagante -propio de este grupo- y un show enérgico que aportaba coreografías no muy complicadas de aprender, nos hizo deshacernos entre saltos y cantos a viva voz.

Al grito de Viva Sara Montiel -¡VIVA!- Alaska hacía su festival particular dando paso a sus artistas invitados, New Fantasía, grupo formado por sus cuatro coreógrafos. Tras sus minutos de gloria propia, el grupo vuelve a su puesto coreógrafo y Olvido, luciendo nuevo traje, nos regala uno tras otro los temas más esperados. Iluminados por los colores de la bandera del orgullo gay tras de sí, sonaba »No quiero más dramas en mi vida»; y como ya sabían que todos pediríamos bises y ellos iban a concederlos, se ahorraron la parafernalia de desaparecer y regresar y, directamente, desenfundaron sus últimos ases: »Perlas ensangrentadas», »A quien le importa», »Desfachatez» y »Mil campanas».

Para muchos, al terminar Fangoria se daba por finalizado el festival y los grupos posteriores tuvieron que lidiar frente al gran hueco que se formaba en el escenario patio. Grises acapararon el escenario con una energía inmensa y dejaban constancia de lo complicado que era tocar tras el arrasador concierto anterior. Pese a ello, la banda donostiarra prometía un contundente directo que nos hizo estar atentos en todo momento, sobre todo por el dinamismo de Amancay Gaztañaga, voz cantante del grupo -entre otras cosas-. Mientras presentaban temas de su último LP –Animal-, entre el público se encontraba el convencimiento de que este grupo daría mucho que hablar.

Llegó el turno de Mendetz, que contaba con un sonido de teclado desorbitadamente alto. No nos daban opción a parar de movernos y disfrutar de las horas que le quedaban a este gran festival.

La genial organización y la enorme implicación de todo el pueblo de Ojén siempre resulta algo cautivador que, junto con la apuesta por la música de ámbito nacional de todo tipo, hace que Ojeando Festival se convierta en una cita obligada cada año.

Texto por Lorena López

Fotos de Fran Vegas