Caso resuelto en la sala Paris 15.

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Quique González y los detectives. Sábado 11 de junio. Sala Paris 15

 

Málaga, 11 de junio. La luna se esconde tras las nubes y un teléfono resuena en las oficinas de los detectives. Nadie contesta, silencio sepulcral en la sala, como si a nadie le interesada el motivo de la llamada. En el último  estruendo aparecen ellos, sobre el escenario, todos trajeados y precediendo a Quique González, compañero en las andanzas detectivescas que les está llevando por todo el país.

Detectives” sirvió de presentación de lo que se nos avecinaba encima y como conexión de “Se estrechan en el corazón” que la gente coreó con entusiasmo. Comenzó exactamente igual que su último trabajo Me mata si me necesitas. De hecho, comenzaron presentando varios temas del nuevo disco siguiendo su orden: “Sangre en el marcador” con un gran solo de guitarra  de Pepo López,  “Charo”  a dúo con Nina que avanzó  para poner su espectacular voz al tema. Para terminar, Quique comenzó los primeros acordes de “Cerdeña”  completamente en solitario, dando lugar al Quique más intimista, para después dejar paso al resto de la agrupación que entró con fuerza con un violín inmenso a manos de Edu Ortega que dejó alguna que otra rodilla temblando y nos dejó esperando que ocurriera algo grande. Tras esta declaración de intenciones, en la que los temas sonaron con una fuerza a veces inesperada, Quique decidió coger la Telecaster y nos adelantó que iban a pasar a repasar temas antiguos, que según él, contienen la esencia de este último trabajo con aroma de cine negro.

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Así pues, los primeros acordes de “Kid Chocolate” no se hicieron esperar, mientras se presentaba como Kid; acabando el tema por todo lo alto, como queriendo dejar claro y justificar el cambio de guitarra. Continuaron con “Caminos estrechos” y dejaron en el aire la pregunta del millón “Dónde está el dinero”.

Quique y los detectives nos tenían que contar un par de cosas, entre ellos, Edu Ortega que decidió romper “Tenía que decírtelo” con un solo de mandolina que echó abajo el escenario. Quique recordó a Urquijo y recordó un tema que no tocaba desde hace mucho y que escribió tras su muerte, “Tarde de perros” abrió otro bloque de canciones, esta vez de Salitre 48, tal vez el trabajo más laureado de su carrera, no dejó fuera “Jukebox”,  “La ciudad del viento” y “Salitre” que rompió el silencio que aún reinaba en ciertas partes de la sala.

Tras una pequeña pausa, Quique dejó voz y paso a Nina, que ofreció una desgarradora interpretación de “De haberlo sabido”. Para suavizar un poco el ambiente, los detectives dieron paso a una versión más potente de “Hasta que todo encaje”  y rescataron los temas del disco Me mata si me necesitas en el orden exacto: “Ahora piensa rápido”, “Orquídeas”, “El relámpago” que dedicó a su amigo Antonio Salar, “No es lo que habíamos hablado” y “La casa de mis padres”. Se despidieron sin mediar palabra dejando un halo de intriga en la sala, propia de la más negras de las novelas.

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Tras un pequeño descanso, la banda saltó al escenario y ya sin ningún tipo de contención y desatados comenzaron los bises con “Pequeño Rock & Roll”  que enlazaron con “Daiquiri Blues”, “Clase media” (tema que no llegó a entrar en el disco aunque  motivos no le faltaban), “Kamikazes enamorados” que comenzó con una batería que resonó en la sala y como broche final se guardó “Dallas-Memphis” que fue muy coreada por el público.

Finalmente, el aplauso irrumpió en Paris 15; seguido de saludos, sonrisas, abrazos sobre el escenario… Felicidad, “Ojalá pudiera vivir para siempre en esta gira” dijo Quique y me da a mí que no fue el único allí que lo pensó.

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Texto por Javier LS

Fotos de Nicolás de Troya