Estuvimos allí: VETUSTA MORLA

El grupo madrileño mostró todo su potencial y gran parte de su repertorio ante más de 3000 fans que sufrieron el frío malagueño.

El frío y el viento hicieron de la espera (en algunos casos de hasta más de 4 horas) el más tedioso de los impedimentos. A algunos de los asistentes les costó más de una hora poder acceder al recinto… Una vez dentro, la animación preconcierto fue algo pobre, con un track list de 7 canciones y 3 grupos que se fue repitiendo hasta la salida de los madrileños Vetusta Morla, los cuales añadieron 45 minutos más a la espera de sus incondicionales.

Vetusta Morla comenzó un recital de algo más de 2 horas con Los días raros, primera canción de su segundo disco Mapas y con la que suele abrir la mayoría de los conciertos desde que salió a la venta. Esta vez el cantante del grupo no soltó lágrima como sucedió en mayo en el anterior concierto de la banda en la provincia malagueña. Lo que si volvió a ocurrir, desgraciadamente, fueron los problemas de sonido iniciales del concierto, con un bajo y una batería que supeditaban a la guitarra de Guillermo Galván en canciones como la antes citada y Boca en la tierra, incluso el sector del final de la sala gritaba que el volumen del micrófono no estaba lo suficientemente alto. En esta primera parte Pucho aprovechó para pedir perdón por la espera, explicando que la furgoneta en la que suelen viajar les había dejado tirados en el camino.

Una vez solucionados estos pequeños contratiempos, Vetusta Morla dio un recital de música en un concierto que, haciendo un símil con la carrera de la banda, fue de menos a más hasta culminar en un espectáculo de esos que son difíciles de olvidar.

Canciones como Escudo humano, Sálvese quien pueda o Saharabbey road (la cual propició un bonito coro con el público) hicieron gritar y enloquecer a unos asistentes totalmente entregados con la banda de Tres Cantos, hasta tal punto que los sentimientos de ‘grupis locas’ deslucieron muchas de las canciones que el grupo decidió tocar.

Especial mención al tema Un plan mejor que el grupo ha compuesto para el documental Elige siempre cara para el día mundial contra el SIDA y que se proyectó la madrugada del día 4 en La2.

Tras complacer las peticiones de los fans con Al respirar (una de las canciones más flojas que tienen), Vetusta Morla decidió mostrar a los espectadores malagueños que no son una banda mas. Que hacen una música de la que hace tiempo (quizás nunca) hemos podido disfrutar en España y que van a dar mucho que hablar. El juego audiovisual del que hizo alarde el grupo junto con los efectos vocálicos de Pucho (de los que llegó a abusar) apuntaron la senda de rock progresivo, alternativo y psicodélico que la banda ha dejado clara con este su segundo disco. Algo que también hemos podido observar con Mapas y sus directos es que, al contrario de lo que en un principio se pensaba, esta no es la banda de Pucho y compañía.

El quinteto madrileño cuenta con unos músicos de gran calidad, y el disco que vio la luz en mayo de este año permite contemplar la calidad de cada uno de ellos en las distintas canciones. Incluso pudimos observar un pequeño solo de guitarra de Guillermo. Vetusta Morla consiguió que vibrasen las venas de los asistentes con su bajo e hizo rasgar las gargantas con sus guitarras a lo largo de todas las canciones; Canciones como El hombre del saco o lo que te hace grande que hicieron acordarnos de unos jóvenes Led Zeppelin o de unos Radiohead que comienzan a explorar la música experimental.

Pero, si hay algo que se pueda destacar de un concierto grandilocuente hasta decir basta, es la traca final que el grupo se guardó para La cuadratura del círculo, en el que pudimos ver a un Pucho al más puro estilo Syd Barret en The Piper at the Gates of Dawn, con los ojos en blanco sentado frente al público repitiendo la palabra ‘más’ mientras utilizaban ese barril con los colores de la bandera andaluza que les acompaña en todos los conciertos.

Texto: Carlos Frías. / Fotos: Valentín Ramos.