Incendio en Syberia

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Santo Rostro + Syberia. Sábado 5 de Diciembre. Velvet Club (Goetia)

Los abrigos se amontonaban al fondo de la sala Velvet y la gente iba entrando en calor a base de cervezas, charlas y copas. En el escenario todo listo para recibir a Santo Rostro, power trío de sludge/doom metal proveniente  de Jaén, para ayudar a subir algo la temperatura a base de un concierto incendiario (nunca mejor dicho). Y vaya si lo consiguieron.

En cuanto saltaron a la palestra Alejandro decidió dar vida a sus baquetas a base de redobles dando comienzo así a tema instrumental homónimo Santo Rostro que conforme iban desarrollando tornaban de oscuridad el ambiente.

Pero fue con The Bleed cuando dieron un golpe en la mesa mediante esa voz desgarrada y potente que destila Antonio Gámez mientras castiga al bajo.

Decidieron pasar página y bajar revoluciones con Once Again, con la que sorprendieron por primera vez durante el concierto dejando al personal perplejo y perdido, cuando se sustituyó las baquetas por unas escobillas y se arrancaran con una jam session de Jazz espontánea dónde Miguel Ortega desplegó virtuosismo y facilidad para la improvisación. Así, sin más.

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Por momentos pareció que la sala iba a venir abajo, pues a pesar de ser tres el sonido era contundente e iba arrasando cabezas, tal vez fuera el motivo para que Miguel decidiera mantener la pared de la Velvet,  por miedo a que se viniera abajo. Uno de esos momentos se dio con On the Edge en la que parecía que íbamos a salir volando de un momento a otro.

Tras la explosión, tocó algo de calma con temas como la pausada Forever the Queen o la extensa Reminder of Pain que también vino acompañada de una improvisación.

Para despedirse, Antonio Gámez nos invitó cortésmente a que nos “abriéramos la crisma” (hay que decir que el público estuvo bastante soso en este aspecto) con Blood Run tema que resume lo que puede ser un concierto de este trío, concierto que recomiendo encarecidamente, pues lo dan todo; Incluido el equipo ya que el amplificador de Bajo no aguantó tanta energía y acabó quemado, desalojando así la sala.

Como se preveía, un concierto incendiario.

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Una vez bajados los humos, Syberia se puso al mando de la nave (algo subida en volumen, todo sea dicho) comenzando conThe day after the end of the world mostrando su buen hacer sobre el escenario. Con toques más ambientales que evocan a terrenos áridos como anticipa el título  de Desertica, comenzó así el tira y afloja entre momentos duros y con fuerza mezclados con momentos atmósfericos que atrapan.

A través de las guitarras de Óscar Linares y Jordi se va abriendo paso Drawing a future, tema que da nombre al primer disco del conjunto barcelonés. Con él mostraron exactamente lo que es Syberia, olas y olas de delays y reverb con momentos de calma que rompen en guitarrazos distorsionados pegándote en la cara.

Taunus nos transportó a las cordilleras montañosas que le da nombre mediante la base rítmica potente a cargo de Kandro Ruiz a las cuatro cuerdas y Óscar Caselles a los parches, momento que aprovecharon los guitarristas para jugar con los sonidos provenientes de sus respectivas pedaleras creando capas y capas de sonidos sobre el escenario.

Acabamos pidiendo más canciones, pero no hubo tiempo para más a pesar de que tenían planeado un concierto de mayor duración con temas tan notorios como Red Dawn y  Reinaissance de su primer largo, pero el incendio arrasó también con su tiempo.

Pese a todo dieron la cara y nos hicieron viajar por diferentes paisajes y texturas sonoras con un sonido muy cuidado y trabajado. Parece que el frío “Syberiano” se adelantó y ayudó a evitar que nos abrasáramos.

 

Texto por Javier LS

Fotos por Nicolás de Troya