Supersubmarina regaló una noche mágica

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La noche del 14 de mayo quedó claro que Málaga echaba mucho de menos a Supersubmarina. En una Noche en Blanco en la que posibilidades de planes y oferta cultural no faltaban, el público quiso llenar la Paris 15 para bailar al son de la banda baezana.

 

Algo más tarde de las 23:15 de la noche, aparecieron en el escenario los músicos con El mañana, último tema del disco Viento de Cara, y no hizo falta nada más para que el público se entregara completamente. La iluminación anaranjada, que recordaba a la luz del sol, descubría las caras de los que llenaban la sala, contagiadas por el mensaje positivo y esperanzador del principio del concierto. Y lo que en 2012 era una sala a medio llenar, se convirtió cuatro años después en un hervidero de gente dispuestos a dejarse la garganta cantando con Chino todos y cada uno de los temas que tocaron.

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A lo largo de la noche sonaron casi treinta canciones, lo que dejó fuera muy pocas de las que tienen publicadas, intercalando de una forma muy natural todos los discos que tienen. Las guitarras llenaban el ambiente y el juego de luces hipnotizaba a cualquiera. De hecho, hubo presentación de músicos y alguna intervención del cantante en los bises pero quedó claro que Supersubmarina es música y que lo que querían era tocar, porque lo hicieron casi sin parar durante las dos horas que duró el concierto.

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Tecnicolor y Kevin McAlister fueron sin duda los temas más bailados y De las dudas infinitas y Para dormir cuando no estés los más íntimos y emotivos, en los que el público, a petición de la banda, sacaron sus linternas y mecheros (aunque de éstos últimos menos).  En Hogueras se repitió la misma coreografía que hacen en los festivales, tarareando sin parar Málaga, Málaga. A ver si podemos escucharla de nuevo y bailar con ellos en el Ojeando 2016, en el que acaban de anunciar su participación.

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Y después de un frenesí de música y emociones acabaron el concierto con Cientocero, el primer tema del primer EP, que sacaron allá por 2009. Es imposible evitar darse cuenta de que Supersubmarina se ha convertido en una banda madura, sin complejos, que quiere reivindicar toda su trayectoria y hacer partícipe de ella a un público que espera con avidez e ilusión todo lo que tengan que enseñarnos de ahora en adelante. Ojalá que no tengamos que volver a esperar dos años para poder disfrutar de ellos en una sala de la capital malagueña.

Por Rocío Goitia

Fotos de José Antonio Payá y Joselu Pérez