El Thyssen adelanta el verano en Málaga. Días de Verano. De Sorolla a Hopper

Ya ha llegado el calor, por fin, a la ciudad de Málaga y en especial al interior del Palacio de Villalón, donde se ubica el Museo Carmen Thyssen que aloja la exposición Días de Verano. De Sorolla a Hopper.

El 27 de marzo, de la mano de la comisaria de la exposición Lourdes Moreno, tuvimos la oportunidad de visitar en profundidad la muestra, en la que se propone un viaje por el culto al veraneo que comenzó a partir del siglo XIX. La playa empezó a adquirir una importancia sin precedentes, sobre todo desde la publicación de varios tratados sobre las propiedades beneficiosas del agua de mar para la salud, lo que no fue ajeno a las representaciones de los pintores de la época. La burguesía trasladó su lugar de vacaciones del campo a la ciudad, cambiando así su manera de vestir, sus actividades y sus relaciones sociales.

Eugène Boudin se perfila como el inspirador de esta corriente artística que se afana en plasmar en los lienzos la actividad burguesa a orillas del mar, a quien seguirían otros artistas como el mismísimo Claude Monet. El impresionismo se adueña entonces de esta temática debido a sus cualidades que lo hacen perfecto para la plasmación de los colores que tanto caracterizan al verano. Los cielos, el mar, la arena y los propios bañistas impregnan de un colorido claro y vivo la gran mayoría de las composiciones.

La exposición se divide en cuatro secciones principales:

Escenarios. Este apartado se dedica a las obras en las que se representan vistas de la costa, de manera que el visitante comience ya a hacerse una idea de la temática de la muestra. Es aquí donde podemos observar La cabaña en Trouville, marea baja de Claude Monet, que ya evidencia la posterior predominancia de los colores azules y ocres para el mar, el cielo y las arenas. La presencia de la geografía española también se hace palpable desde el inicio del recorrido, como podemos ver en una obra de Antonio Gomar titulada El Sardinero, de 1906, en la que el artista representa la conocida playa santanderina poblada de las casetas tan características de los balnearios de la época.

En La playa, se comienza con una obra de Boudin Figuras en la playa de Trouville, quien, como ya hemos apuntado fue una figura capital para esta temática. En este apartado, el protagonismo del paisaje se ve mermado en comparación con el de las figuras humanas, que van haciéndose cada vez más grandes y más fundamentales en las obras y también en los títulos. Es en esta sección donde nos encontramos por primera vez con una obra de Sorolla, de quien hay casi una decena de obras y que, junto a Cecilio Pla, domina la exposición. La característica pincelada de Joaquín Sorolla es perfecta para la representación del agua embravecida y de los colores del verano, dejándonos muestras de su obra en numerosas costas del litoral español. También aquí podemos observar una obra de Darío de Regoyos quien, con una pincelada mucho más contenida y delicada, nos traslada a la playa de la Concha en San Sebastián. Los personajes pasan por delante de nuestros ojos trasladándonos a un lugar idílico, en el que los niños jugaban y los adultos paseaban, dejando transcurrir el tiempo en un verano que podía alargarse hasta bien entrado septiembre.

El impresionismo predomina en toda la exposición, aunque también se pueden ver rasgos del posimpresionismo cezanniano, de trazos gruesos y paralelos en La playa de St. Malo de Maurice Prendergast, o un fauvismo cercano a la abstracción en Bañistas en la playa de Walt Kuhn.

Bañistas. Si en el apartado anterior, el paisaje había quedado en segundo plano, ahora se convierte en mero accesorio dando paso al protagonismo más radical de la figura humana. De nuevo obras de Joaquín Sorolla y de Cecilio Pla, así como de Mariano Fortuny o, incluso, Paul Cézanne, nos enseñan las diferentes actitudes, la vestimenta y las actividades de la población eminentemente burguesa que empezaba a abarrotar las playas y a hacer de ésta su lugar de ocio veraniego.

En Retratos, los personajes ya no son anónimos, sino que tienen nombres y apellidos. En esta parte los artistas retratan a personas de su entorno, adquiriendo una gran importancia sus musas, que en gran medida también eran las mujeres de sus vidas.

Por último, en la sección Navegando asistimos a un despliegue de obras pictóricas en las que la temática responde más a la gran proliferación de los clubes de remo, la práctica de la vela, y la natación. Ramón Casas, a quien ya pudimos disfrutar en la exposición junto a Santiago Rusiñol, ilustra esta temática con Club de Regatas de Barcelona. La última obra de la exposición, de Edward Hopper, El “Martha Mckeen” de Welfleet es una síntesis perfecta en cuanto a forma y contenido de todo el discurso expositivo. Los azules intensos y los blancos nacarados dominan la composición, en la que la fuerza del mar contrasta con la relajante belleza del paisaje veraniego.

La muestra se completa con una exposición de contexto ubicada en la Sala Noble del edificio. En ella, si anteriormente hemos podido asistir a un despliegue de la realidad del momento inmortalizado mediante obras pictóricas, ahora se nos hace posible observar instantáneas fotográficas que nos muestran las mismas escenas y los mismos personajes. Las fotografías provienen de colecciones privadas que se han hecho con lo que en su momento fue producto de una profesión o incluso de una afición. Los Baños del Carmen, la playa del Sardinero, la Concha e incluso algunas playas del norte de Europa, sirven de escenario en las fotografías, que solo difieren de los lienzos en la ausencia del color. Como complemento también se puede observar algunos ejemplos de la indumentaria de las primeras décadas del siglo XX que las veraneantes vestían en los días de verano.

La exposición se encontrará en el Museo Carmen Thyssen de Málaga del 28 de marzo hasta el 6 de septiembre de 2015 en horario de:

  • De martes a domingo de 10.00 a 20.00h

Tarifa de entrada a la exposición temporal:

  • General: 4.50€
  • Reducida: 2.50€

El acceso es gratuito todos los domingos a partir de las 17h para el público general y siempre para menores, desempleados, estudiantes de Bellas Artes o Historia del Arte, guías acreditados y miembros del ICOM.